En sus dos décadas dando vueltas alrededor de la Tierra, nuestra estación permanente más conocida ha crecido muchísimo. ¿Qué pasaría si la Estación Espacial Internacional fuese golpeada por un meteorito?

Una lugar muy ajetreado

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La Estación Espacial Internacional vista desde el transbordador Discovery en 2009.
Crédito: NASA

Desde 1998, la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés) no ha dejado de crecer. Su tamaño no es sólo impresionante, también la convierte en un objetivo ideal para la basura espacial. Si tenemos en cuenta que está habitada de manera permanente, la pregunta es más que obvia. ¿Qué pasaría si la Estación Espacial Internacional fuese golpeada por un meteorito? ¿Cuál es el procedimiento a seguir?

En este caso, no sólo hablamos de las pequeñas rocas espaciales que hay en el Sistema Solar. También estamos hablando de miles de objetos con tamaños de sólo centímetros, basura espacial creada por nosotros mismos. A esto hay que sumarle millones de fragmentos que tienen el tamaño de motas de pintura. Cada cierto tiempo, la ISS se ve golpeada por micrometeoroides, como hemos visto en el pasado.

Impactos recientes

Uno de los impactos más notables tuvo lugar en 2012. En aquel momento, un pequeño meteorito golpeó contra una ventana del módulo Cúpula. Autómaticamente, un obturador de emergencia tapó la ventana, evitando cualquier pérdida de presión al vacío en caso de escape. Al final, el daño no fue tan serio como se podría haber esperado y no se hallaron escapes, por lo que el obturador se retiró poco después.

En 2013, los astronautas observaron otro impacto en la Estación Espacial Internacional. Uno de los paneles solares tenía un agujero del tamaño de una bala, provocado por un fragmento de basura espacial. El comandante de la misión en aquel momento, el comandante Chris Hadfield, se congratuló porque no hubiese chocado contra el casco. Un casco que está reforzado contra impactos, y puede absorber micrometeoroides de hasta 1 centímetro de diámetro. Si el impacto fuese más grande, existiría riego de rotura, provocando la despresurización de la estación.

Evacuación de la tripulación

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Imagen del impacto sufrido por los paneles solares de la Estación Espacial Internacional en 2013.
Crédito: NASA/Chris Hadfield

Para evitar que esto suceda, la estación tiene una zona de protección de varios kilómetros a su alrededor. Está vigilada por la Red de Vigilancia Espacial de Estados Unidos (US Space Surveillance Network). Si se encuentra cualquier fragmento grande en esta región, la estación se trasladada con la ayuda de los giroscopios y propulsores de los que dispone. La Estación Espacial Internacional se aleja de cualquier objeto si la posibilidad de colisión es superior a 1 entre 10.000. Algo que sucede, normalmente, una vez al año (no hubo ninguna en 2016). Hasta la fecha, la ISS ha realizado 23 maniobras de evasión.

Sin embargo, no es un sistema infalible. A veces, el objeto será detectado demasiado tarde como para que la Estación tenga tiempo suficiente para maniobrar. En esta situación, la tripulación recibe la orden de evacuar a la cápsula Soyuz. Si la ISS recibiese un impacto catastrófico (es decir, que no pudiese ser salvada), a la tripulación se le ordenaría regresar a la Tierra. En cualquier momento hay hasta seis personas en la estación, y tres pueden viajar en cada una de las dos cápsulas conectadas a la nave. Este tipo de evacuación ha sucedido muchas veces, aunque la tripulación nunca ha llegado a desengancharse de la estación.

¿Y en el peor de los casos?

Desde el 2 de noviembre de 2000, la ISS ha estado habitada permanentemente, así que no sería una situación ideal. Por suerte, la estación puede ser controlada casi por completo desde la superficie. En caso de evacuación total, los astronautas tendrían que cerrar las puertas de muchos módulos antes de partir, dejándolos aislados. Una vez que se hubiese identificado la incidencia, y se hubiese encontrado una solución, Estados Unidos y Rusia decidirían los pasos a seguir. Desde cuándo enviar astronautas de nuevo, hasta cuándo reiniciar las misiones y las diferentes investigaciones que se llevan a cabo a bordo.

El protocolo de un impacto

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Una cápsula Soyuz (izquierda) y una cápsula Progress (derecha), acopladas la Estación Espacial Internacional.
Crédito: NASA

Antes de que sea necesario realizar una evacuación en caso de impacto, hay varios procedimientos a seguir. Si el casco de la estación es perforado por un impacto, comenzaría a perder presión. Los sensores a bordo detectarían esa pérdida de presión inmediatamente. Además, la tripulación notaría que sus oídos se taponan de repente. Con la alarma ya dada, el equipo trabaja siguiendo un protocolo habitual en la respuesta a emergencias.

Primero, los astronautas se reunirían en una ubicación central, como el módulo principal ruso (llamado Zvezda). Después, se asegurarían de que tienen un camino libre a las cápsulas Soyuz en caso de ser necesario escapar. Posteriormente, calcularán cuánto tiempo tienen para trabajar antes de que la presión baje a un nivel peligroso. Si no pueden arreglar el escape antes de ese momento, sellarán las compuertas que lleven al segmento afectado.

Qué sucede en función de dónde esté el escape

Si el escape se encuentra en una de las naves Soyuz, qué parte se ha visto afectada es la que dicta qué sucede después. Cada cápsula tiene tres segmentos, pero sólo una (el módulo de descenso) es necesaria para volver a la Tierra. Si el impacto es en otro segmento, como el módulo orbital, la tripulación todavía puede volver de manera segura. Si el escape estuviese en el módulo de descenso, la tripulación la desengancharía, mientras permanecen en la estación. Después, la enviarían de vuelta a la Tierra sin tripulación. En este caso, se enviaría una nueva Soyuz a la estación, sin tripulación, permitiendo que la tripulación pueda volver a la Tierra más adelante.

Si el escape se encuentra en la estación, la tripulación utilizará las compuertas para intentar aislarlo. Irán cerrando las compuertas progresivamente para determinar en dónde está la filtración, que podría estar en el segmento ruso o en el segmento americano. Después, lo aislarán. Una vez hayan sepan qué módulo se ha visto afectado y la tripulación esté a salvo, los astronautas trabajarán con el equipo en tierra. Probablemente, el ritmo de pérdida de presión sea muy lento, y la tripulación puede trabajar en encontrar una solución.

¿Cómo se repara?

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El módulo Cúpula de la Estación Espacial Internacional.
Crédito: NASA

La Estación Espacial Internacional cuenta con equipo, disponible a bordo, para reparar escapes. Es posible que dos astronautas tengan que realizar un paseo espacial para ejecutar las reparaciones. Incluso puede darse el caso de que tengan que usar los trajes en el interior para arreglarlo. Es algo que ya se tuvo que hacer en la antigua estación espacial rusa, la Mir, a finales de la década de los 90.

Si el escape no puede ser reparado, la tripulación al completo abandonará la estación y volverá a la Tierra. Hay escenarios en los que el escape de presión podría ser muchísimo más rápido y severo (como se muestra en la película Gravity). Sin embargo, los procedimientos que ya existen, incluyendo el de mover la estación, están diseñados con la intención de evitar que puedan llegar a suceder. La Estación Espacial Internacional permanecerá en órbita hasta 2024, quizá más, siempre y cuando no haya que evacuarla antes.

Referencias: IFLScience