Un grupo de investigadores ha estudiado el impacto del frenado de la rotación de la Tierra en sus primeras etapas. Algo que resulta muy interesante porque es una oportunidad para entender mejor qué sucedió en las primeras etapas del Sistema Solar y, especialmente, en nuestro planeta. Por extraño que pueda parecer, la velocidad a la que giraba es un dato importante…
El frenado de la rotación de la Tierra y su impacto
Hace unos 4500 millones de años, un objeto del tamaño de un planeta chocó con la Tierra, expulsando escombros que, después, se convertirían en la Luna. La colisión provocó que la Tierra rotase muy rápido, tardando tan solo cinco horas en completar un giro sobre sí misma. Sin embargo, los modelos existentes sobre cómo se formó la corteza del planeta, y cómo evolucionó, no han tenido en cuenta el efecto del frenado de la rotación de la Tierra. ¿Qué efecto pudo tener en aquel entonces? Eso se ha intentado responder ahora con un nuevo estudio.

Crédito: NASA
El investigador Simon Lock, de la Universidad de Bristol, ha realizado un análisis que ha desvelado que el frenado de la rotación provocó que la Tierra se volviese más redonda. Esa forma cambiante fue, seguramente, un agente importante en la actividad tectónica en aquellas primeras etapas. Inmediatamente después del impacto que formó la Luna, la rápida rotación de la Tierra la aplastó en una forma de esfera achatada, deformándose por el ecuador. En los escenarios más extremos, la diferencia pudo ser muy grande.
De hecho, es posible que el ecuador llegase a ser el doble de ancho que la altura de polo a polo. Con el paso del tiempo, sin embargo, las interacciones de marea entre la Tierra y la Luna hicieron que nuestro satélite se alejase a una órbita más grande. En el proceso, la rotación del planeta también fue frenando y permitió que poco a poco se volviese más esférico. De la corteza original, de aquella época tan antigua, no queda prácticamente nada. Ha sido destruida por miles de millones de años de erosión y actividad geológica.
El impacto de la Luna
Esto hace que los modelos físicos sean clave para entender lo que sucedió. Sin embargo, los pocos fragmentos que han sobrevivido desvelan una diversidad de tipos de roca, en las primeras etapas de la historia de la Tierra, que es sorprendente. Cosas que generalmente se explican a través de procesos como impactos de asteroides o actividad en el manto que recicla la corteza original. Por eso, para corregir las limitaciones de los modelos anteriores, Lock combinó diferentes aspectos.
Por un lado, los cálculos sobre la forma y estructura interna de la Tierra. Por otro, los modelos sobre cómo la órbita de la Luna fue cambiando con el paso del tiempo. Esto permitió comparar los escenarios de formación de la Luna más típicos con alternativas en las que la Tierra seguía rotando mucho más rápido. Después, el investigador calcula las posibles consecuencias geológicas a medida que su superficie se veía comprimida y deformada por esa mezcla de fenómenos e interacciones.
Los resultados del análisis sugieren que, en la Tierra achatada, el empuje hacia el exterior provocado por su giro actuaba como contrapeso de la gravedad cerca del ecuador. Probablemente permitió que se formase una corteza más espesa allí que en los polos. A medida que el planeta se volvía más redondo, la corteza se estiraba cerca de los polos y se aplastaba en el ecuador. Esto producía movimientos que habrían rivalizado con los de los límites de las placas tectónicas modernas. Algo que habría durado decenas de millones de años.
El frenado de la rotación de la Tierra pudo tener efectos muy profundos
Para hacernos una idea, podemos destacar que, en algunos escenarios con rotación rápida, ese aplastamiento llegaba a un ritmo similar al de la colisión que dio lugar a la formación del Himalaya, extendiéndose hasta el ecuador. Si estas deformaciones que ha calculado el investigador son precisas, las consecuencias hubieran sido enormes. Las rocas de la superficie, transformadas por el agua y por la meteorización, podrían haber quedado enterradas y haberse fundido de nuevo. Esto habría favorecido la formación de rocas ricas en sílice.

Crédito: NASA
Rocas que se parecerían a las que podemos ver en los continentes. Mientras tanto, el aumento de la presión en el interior del planeta podría haber provocado que algunas partes de la corteza inferior fuesen suficientemente densas para hundirse en el manto. Esto crearía regiones bien diferenciadas, químicamente hablando, en el interior de la Tierra. Conjuntamente, estos procesos podrían explicar cómo las rocas de la Tierra se volvieron tan diferentes poco después de su formación.
El estudio destaca la importancia de la rotación como un factor que, a menudo, pasa desapercibido al estudiar las primeras etapas geológicas de la Tierra. Ahora, su esperanza es que, al incluirla en los próximos modelos, los investigadores puedan tener una imagen mucho más clara de cómo se moldeó la superficie de nuestro planeta, junto con la formación de lo que serían los primeros continentes. Todavía queda mucho que entender sobre el pasado de nuestro planeta…
Estudio
El estudio es S. Lock; «Tectonics on Early Earth Driven by Earth’s Changing Shape During Tidal Recession of the Moon». Publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earth el 2 de noviembre de 2026. Puede consultarse en este enlace.
Referencias: Phys