Un nuevo estudio deja pocas dudas sobre cuál será el brutal impacto de la constelación de satélites de la compañía Reflect Orbital. La compañía californiana quiere enviar espejos gigantes a la órbita de la Tierra y utilizarlos para iluminar regiones concretas del planeta con la luz del sol…

El impacto de la constelación de Reflect Orbital será enorme

Reflect Orbital ya lleva un tiempo sonando a pesar de que todavía no ha puesto ni un solo satélite en órbita de la Tierra. La compañía tiene un objetivo tan ambicioso como escandaloso: poner espejos gigantes en órbita y dirigir luz solar a la superficie para iluminar regiones oscuras tras el anochecer. Hace solo unas semanas, supimos que la compañía ha recibido el permiso para poner en órbita su primer satélite piloto, llamado Eärendil-1. Es un reflector de 18x18m que estará a unos 600 kilómetros sobre la superficie de nuestro planeta.

El brutal impacto de Reflect Orbital y sus satélites
Concepto artístico del satélite Eärendil-1. Crédito: Reflect Orbital.

Es decir, orbitará más lejos que la Estación Espacial Internacional, por poner un ejemplo. El satélite está diseñado para proyectar una zona de luz de 2,5km de diámetro sobre un lugar de la superficie cuando un cliente lo solicite. Los posibles servicios que promete ofrecer la compañía son cosas como granjas solares que puedan seguir funcionando durante toda la noche, zonas de desastre iluminadas para los equipos de rescate… O, incluso, la posibilidad de que se pueda seguir trabajando, en lugares como huertos, más allá de lo que permite la luz del día.

Lo peor es que, en realidad, no es un proyecto aislado. Eärendil-1 es solo el prototipo de una constelación que podría llegar a tener alrededor de 50 000 satélites… que serán bastante mayores. Porque, a diferencia de este prototipo, los reflectores de esa constelación futura medirán 54x54m. Podemos imaginar las implicaciones de un reflector tan grande en órbita de nuestro planeta. Y, especialmente, el impacto de una constelación tan grande, que provocará que haya multitud de satélites pasando por diferentes lugares de nuestro planeta.

Un estudio demoledor

Los autores del estudio han publicado un trabajo en el que han creado un modelo detallado de la física atmosférica. Han analizado cómo se dispersa la luz del sol en la atmósfera, al ser reflejada por un único espejo. Han medido qué sucede con el haz de luz, el resplandor que produciría en el cielo mediante la dispersión de Rayleigh y la dispersión provocada por los aerosoles. Los resultados no podrían ser más claros: para cualquier persona que esté dentro del haz de uno de estos satélites de 54x54m, aparecerá como un punto de luz de una magnitud aparente de -16,7.

Para ponerlo en perspectiva, esa magnitud aparente es cuatro magnitudes más brillante que la luna llena. Pero el escándalo no termina ahí: a 14 kilómetros de distancia, el resplandor dispersado del satélite superaría el brillo de la Luna llena en la mayor parte del firmamento. Pero es que, si nos vamos más lejos, la situación no termina de mejorar: a 34 kilómetros, seguiría siendo un punto más brillante que la luz de la Luna. Estas cifras son absolutamente catastróficas si pensamos en las consecuencias de un cielo que puede cambiar de una manera tan drástica.

Lo peor de todo es que, en realidad, las consecuencias son mucho mayores que lo que provoca la luz reflejada por uno de estos satélites. El fondo difuso (es decir, la luz dispersa que ilumina el cielo, incluso de noche) se parecería al crepúsculo poco después de la puesta de Sol. Su brillo sería suficiente como para ocultar todas las estrellas, con la excepción de las más brillantes. Es decir, nos encontraríamos con un escenario que, en muchos sentidos, es incluso peor que lo que ya podemos ver en ciudades con mucha contaminación lumínica.

El impacto de la constelación de Reflect Orbital es salvaje

El auténtico alcance del impacto de la constelación de Reflect Orbital se entiende mejor si lo vemos desde esta perspectiva: si 400 espejos iluminasen al mismo tiempo la misma zona (que es algo que la propia empresa contempla como un objetivo a largo plazo), el resplandor sería fácilmente visible desde 80 kilómetros. Así que esto no es un simple análisis del impacto de un satélite de prueba. Ese lanzamiento puede ser un punto de inflexión que afecte al firmamento nocturno de una manera muy profunda y muy difícil de solucionar.

Contaminación lumínica de Nueva York. Crédito: Charlie Brown/Wikimedia Commons

A fin de cuentas, ¿quién tiene la potestad de decidir qué aspecto tiene el cielo? Eärendil-1, para bien o para mal, va a ser una realidad, porque tiene la autorización necesaria. Algo que sorprende porque ha habido más de 1800 comentarios, así como objeciones formales, en contra del despliegue de este espejo orbital. El razonamiento de las partes implicadas, como la American Astronomical Society y las organizaciones que buscan proteger los cielos oscuros, es simple: la contaminación lumínica y las interferencias en la astronomía no son algo que corresponda únicamente a la FCC.

Y no es para menos. Es una cuestión que, en realidad, afecta a todo el planeta. Los satélites desplegados por una compañía estadounidense pueden afectar seriamente al firmamento que se vea en un lugar tan apartado como Vietnam (por poner un ejemplo). De momento, no existe ningún organismo que tenga la capacidad de regular esto, pero es evidente que habrá que avanzar en este sentido para tomar las medidas adecuadas. La única cuestión es si conseguiremos hacerlo antes de que sea demasiado tarde…

Estudio

El estudio es M. Kocifaj, G. Bakos y F. Kundracik; «Atmospheric Light Pollution by Proposed Reflect Orbital Space Mirrors». Puede consultarse en arXiv, en este enlace.

Referencias: Universe Today