Un grupo de investigadores ha anunciado el descubrimiento de un azúcar en el espacio interestelar por primera vez. El hallazgo es muy importante porque, aunque no es la primera vez que se detectan azúcares, apunta a que el origen de algunos de ellos podría estar en las mismas nubes en las que se formaron los planetas…
La primera detección de un azúcar en el espacio: eritrulosa
Los azúcares son moléculas esenciales para los organismos vivos, ya que forman la estructura básica del ADN y el ARN, y son fundamentales en los procesos metabólicos. En las teorías sobre el origen de la vida, los azúcares también son esenciales para la formación de los primeros ácidos nucleicos. A pesar de su importancia, una de las grandes preguntas en la astronomía moderna sobre el origen de la vida es cómo se formaron aquellos primeros azúcares en la Tierra. Es todo un misterio, porque los experimentos en laboratorio muestran que no debieron producirse en cantidades especialmente grandes.

No parece que las condiciones previas a la aparición de la vida, fuesen las más favorables. En el pasado, ya se habían descubierto azúcares como la ribosa y la glucosa en meteoritos y asteroides. Así que algunas de estas moléculas, como mínimo, podrían haberse formado en la nube molecular primordial en la que se formó el Sistema Solar. Sin embargo, hasta ahora no se había detectado directamente ningún azúcar en el medio interestelar. Ahora, un equipo de investigadores, liderado por Izaskun Jiménez-Serra, del Centro de Astrobiología (CAB), lo ha conseguido.
El equipo ha identificado en el espacio interestelar un azúcar llamado eritrulosa. Esta molécula es la única cetosa posible de cuatro átomos de carbono y, en la Tierra, se encuentra habitualmente en las frambuesas y en los productos de bronceado sin sol. La eritrulosa fue descubierta en la dirección de la nube molecular G+0.693−0.027, que está cerca del centro de la Vía Láctea. El descubrimiento fue posible gracias a la espectroscopia y la ayuda de dos telescopios. El equipo identificó doce líneas espectrales que coincidían con el espectro de la eritrulosa en laboratorio.
La abundancia del azúcar también es muy importante
El estudio también muestra que este azúcar es, al menos, ocho veces más abundante que otros azúcares similares de tres átomos de carbono. Curiosamente, ninguno de esos azúcares estaba presente en la nube molecular. La propia Jiménez-Serra explica que el descubrimiento fue una sorpresa «porque la idea predominante en astroquímica es que las moléculas interestelares aumentan de tamaño mediante la adición sucesiva de átomos de carbono«. En colaboración con investigadores de diferentes instituciones, el equipo también ha descubierto cómo se forma la eritrulosa en el espacio.
Así, han descubierto que la eritrulosa puede formarse en el hielo interestelar a partir de alcoholes y aldehídos más sencillos, que están compuestos por dos átomos de carbono. Lo más interesante es que, a partir de la abundancia de eritrulosa medida en la nube molecular G+0.693−0.027, los investigadores han determinado que entre 0,5 y 50 millones de toneladas de este azúcar podrían haber llegado a la superficie terrestre durante el Bombardeo Intenso Tardío, que sucedió hace aproximadamente entre 4100 y 3800 millones de años.
La presencia de eritrulosa en el espacio interestelar supone, por tanto, una fuente alternativa de azúcares que podría haber contribuido a la aparición de los primeros procesos metabólicos y de replicación en la infancia de la Tierra. Carlos Briones, coautor del estudio, explicaba que «la detección de eritrulosa es muy emocionante porque abre la posibilidad de descubrir en el espacio otros azúcares, como la ribosa, que forma parte del ARN, y otras moléculas importantes para el origen de la vida». El trabajo es mucho más interesante de lo que pudiera parecer.
La importancia de encontrar azúcar en el espacio
Descubrir un azúcar (como la eritrulosa, por ejemplo) en una nube molecular es muy importante. Pensemos en la aparición de la vida en nuestro planeta. ¿Hasta qué punto sucedió porque nuestro mundo reuniese muchas condiciones especiales que no suceden a menudo en otros lugares? Si la respuesta es que la Tierra, de alguna manera, se encontró en una tormenta perfecta de condiciones favorables para que apareciese la vida, entonces es lógico suponer que la vida podría ser rara en el conjunto del universo. A fin de cuentas, esas condiciones no sucederían a menudo.

Sin embargo, si esos requisitos para que pueda aparecer la vida son ajenos al planeta, entonces las cosas cambian. Si los azúcares, por ejemplo, se forman en las propias nubes moleculares donde nacerán estrellas y planetas, entonces la Tierra no tuvo por qué ser especial. Simplemente, la composición de las propias nubes permite que un planeta pueda tener posibilidades de que la vida llegue a surgir. Podría haber muchos planetas que tengan la posibilidad de que suceda, y no conseguirlo por no estar en las condiciones adecuadas (en la zona habitable, por ejemplo).
Por eso, este tipo de trabajos resulta muy útil. Cuantas más fuentes externas se puedan encontrar, de aquello que pudo permitir que la vida apareciese aquí, más fácil será plantear que podría ser abundante en otros lugares de la galaxia. En los próximos meses y años, sin duda, veremos más trabajos en la misma dirección. La búsqueda de los componentes esenciales para la aparición de la vida permitirá obtener respuestas. A fin de cuentas, el origen de la vida, y las condiciones que lo permitieron, sigue siendo uno de los grandes misterios de la astronomía…
Estudio
El estudio es I. Jiménez-Serra, J. García, C. Briones et al.; «Detection of a four-carbon sugar in interstellar space». Publicado en la revista Nature Astronomy el 13 de julio de 2026. Puede consultarse en este enlace.
Referencias: Phys