Por primera vez, el telescopio James Webb ha logrado crear un mapa de las capas altas de la atmósfera de Urano. El segundo planeta más alejado del Sol (solo por detrás de Neptuno) sigue siendo un mundo repleto de misterio, pero gracias a observaciones como esta, poco a poco tenemos una mejor idea de sus particularidades…
La atmósfera de Urano es un lugar muy interesante
La Agencia Espacial Europea ha anunciado que un grupo de investigadores ha cartografiado la estructura vertical de la atmósfera de Urano. Es decir, han observado cómo cambian la temperatura y la abundancia de partículas cargadas con la altura en diferentes regiones del planeta. Para conseguirlo, han recurrido al instrumento NIRSpec, que observa en el espectro infrarrojo cercano, y es uno de los más populares del telescopio James Webb. NIRSpec ha observado Urano durante casi una rotación completa y ha captado el brillo tenue de moléculas que estaban muy por encima de las nubes.

Crédito: NASA, ESA, A. Simon, M.H. Wong, A. Hsu
Esto ayuda a entender mucho mejor dónde se forman las auroras, cómo las afecta el campo magnético inclinado y desplazado de Urano y, además, confirman algo que ya se sospechaba hace tiempo. Las capas altas de la atmósfera de Urano siguen enfriándose desde hace décadas. En el trabajo, los investigadores han reconstruido la temperatura y la abundancia de iones en una región que se extiende hasta 5000 km por encima de la parte alta de las nubes. Esa zona es la que se conoce como ionosfera, y es un lugar muy interesante para entender qué sucede.
Porque es aquí donde la atmósfera empieza a ionizarse (es decir, sus átomos pierden o ganan electrones) y a interactuar de una forma intensa con el campo magnético del planeta que estemos observando. Las mediciones no dejan mucho lugar a dudas. La temperatura alcanza su máximo entre 3000 y 4000 km de altitud, mientras que la densidad de iones llega a su pico a unos 1000 km de altura. Además, también se han visto variaciones que dependen de la longitud de Urano. Algo que encaja con la geometría compleja del campo magnético que tiene el planeta.
Es la primera vez que se puede observar algo así
Los investigadores destacan que, con la sensibilidad de Webb, por primera vez se ha podido seguir el ascenso de la energía a través de la atmósfera y el efecto que tiene ese campo magnético asimétrico. En las observaciones han detectado dos bandas aurorales brillantes cerca de los polos magnéticos de Urano. Junto a ellas, apareció también una zona con una disminución marcada de la emisión y la densidad de iones, en una franja que se encontraba entre ambas bandas. El estudio sugiere que esa zona más calmada podría estar relacionada con transiciones en las líneas del campo magnético.
Es algo que no resulta completamente extraño, porque ya se había visto en Júpiter. Sin ser exactamente idéntico, hay suficientes similitudes para entender que parece estar relacionado. Allí, la geometría del campo magnético del gigante joviano controla por dónde viajan las partículas cargadas en las capas altas de la atmósfera. Los investigadores explican que «la magnetosfera de Urano es una de las más extrañas del Sistema Solar. Está inclinada y desplazada respecto al eje de rotación del planeta, lo que significa que sus auroras barren la superficie de maneras complejas.»
«Webb nos ha mostrado ahora hasta qué punto esos efectos se adentran en la atmósfera. Al mostrar la estructura vertical de Urano con tanto detalle, nos está ayudando a comprender el equilibrio energético de los gigantes helados. Es un paso crucial para poder caracterizar los planetas gigantes más allá de nuestro sistema». Aunque ya estamos entrando en la etapa de entender mejor los exoplanetas, nuestro sistema sigue siendo el que mejores oportunidades ofrece para hacerse una idea de qué es lo que podemos encontrar en otros lugares de la galaxia.
La temperatura en la atmósfera de Urano sigue cayendo
Otro aspecto muy curioso es que los datos del telescopio James Webb apuntan a que las capas altas de la atmósfera de Urano siguen enfriándose. Es algo que ya se observó por primera vez a principios de los 90 y, ahora, se ha determinado que el proceso sigue adelante. En este estudio, los investigadores han determinado que la temperatura media está alrededor de los 150 ºC. Está por debajo de los valores que se habían registrado con la ayuda de observatorios terrestres, así como de misiones anteriores que han estudiado el gigante helado.

Entender esto ayudará a hacerse una mejor idea de cómo funcionan los gigantes helados, de sus particularidades y de lo que podemos esperar encontrar en el resto de la galaxia. También destaca la utilidad de James Webb en nuestro rincón de la Vía Láctea. El telescopio ha permitido ver, por primera vez, las capas altas de la atmósfera de Urano en tres dimensiones. Ha sido posible ver el movimiento de la energía desde sus profundidades hasta lo más alto, y el impacto que tiene en su campo magnético. Es casi lo mejor que podemos pedir en estos momentos.
Porque, por su extrema distancia al Sol, Urano es un planeta que no está al alcance de misiones que puedan visitarlo rápidamente. Hay que recordar que solo la sonda Voyager 2 lo ha visitado. Aunque hay algunas propuestas para visitar tanto Urano como Neptuno (y especialmente su satélite, Tritón), no hay todavía nada concreto. Por suerte, el avance de la tecnología está permitiendo que, desde la Tierra, a miles de millones de kilómetros, sea posible hacerse una idea cada vez mejor de cómo son estos mundos tan lejanos y tan diferentes…
Estudio
El estudio es P. Tiranti, H. Melin, L. Moore et al.; «JWST Discovers the Vertical Structure of Uranus’ Ionosphere». Publicado en la revista Geophysical Research Letters el 19 de febrero de 2026. Puede consultarse en este enlace.
Referencias: Agencia Espacial Europea