ASASSN-24fw es una estrella que casi desapareció del firmamento durante ocho meses. Una estrella puede cambiar de brillo por muchos motivos, y casi todos resultan interesantes para los astrónomos. Y ASASSN-24fw destaca porque su brillo cayó hasta aproximadamente el 2,5% de lo normal durante ocho meses y medio…

Una estrella que casi desapareció… y dio pie a muchas explicaciones

En dos estudios recientes, realizados por equipos de investigadores diferentes, han analizado este caso y han llegado, en esencia, a la misma conclusión. Lo más probable es que el fenómeno se deba a la presencia de algo conocido como un disco circunsecundario. Este tipo de objeto aparece cuando, en un sistema binario, se forma un disco de gas y polvo alrededor del segundo objeto. Ese disco, en ciertos momentos, puede pasar por delante de la estrella principal desde nuestra perspectiva, ocultándola parcialmente. El resultado es una caída dramática de su brillo, que puede prolongarse durante meses.

Una estrella que casi desapareció durante ocho meses
Concepto artístico de una llamarada en una enana roja dentro de un sistema binario. Crédito: NASA’s Goddard Space Flight Center/S. Wiessinger

En el caso de ASASSN-24fw, la última vez que la estrella casi desapareció, sucedió entre septiembre de 2024 y mayo de 2025, y duró 254 días. Fue una caída tan pronunciada que, durante meses, parecía que la estrella se hubiese apagado casi por completo (algo que tampoco encaja con el comportamiento habitual de un astro, que aumenta su brillo a medida que envejece). Pero lo más interesante es que no era la primera vez que sucedía. Al revisar registros históricos del brillo de la estrella, en los catálogos de DASCH (por las siglas de Digital Access to a Sky Century at Harvard), encontraron más.

Había dos episodios similares: uno sucedió en 1937 y otro en 1981. Esto apunta a una separación de unos 44 años entre cada ocurrencia. Por lo que, si la interpretación es correcta, serviría como estimación del periodo orbital para determinar el momento en el que la estrella queda por detrás de ese disco desde nuestro punto de vista. Con esos datos también pudieron calcular que el objeto secundario, alrededor del que orbita ese disco, estaría a unas 14 unidades astronómicas (UA) de ASASSN-24fw (hay que recordar que una UA es la distancia media entre la Tierra y el Sol, unos 150 millones de kilómetros).

Un disco que tiene difícil explicación

El tamaño estimado del disco es de unas 0,7 UA. Ese dato es muy útil, porque, para retener un disco de ese tamaño, el objeto secundario debería tener una masa que va desde varias veces la de Júpiter hasta la de una estrella de poca masa. El problema es que ese objeto es tan tenue que, por ahora, los investigadores no han podido captarlo de manera directa. Así que no pueden determinar si se trata de una estrella o no. Con los datos disponibles, para bien o para mal, no es posible saberlo. En cualquier caso, lo que sí está claro es que parece ser un sistema viejo.

Según las estimaciones, el sistema de ASASSN-24fw debería tener unos 2000 millones de años. Es decir, mucho más viejo de lo que se esperaría para observar un disco masivo y rico en gas. Algo que se pareciese a un disco protoplanetario. Porque, por lo general, solo duran unos pocos millones de años. Por eso, los investigadores plantean una posibilidad interesante: que el disco se haya formado recientemente, como consecuencia de una gran colisión entre planetas que haya sucedido en los últimos tiempos. Parte de esa idea viene de la firma espectral del propio disco.

Parece contener gas y también metales (en astronomía, un metal es todo aquello que está más allá del hidrógeno y el helio). Esto es interesante porque los discos de restos suelen ser muy pobres en gas. Así que este sistema es perfecto porque ofrece una oportunidad fantástica para entender mejor cómo se desarrollan las grandes colisiones en sistemas planetarios que han pasado sus primeras etapas. Aun así, tampoco se puede garantizar que lo que se observa sea este escenario, porque la propia estrella (la que sí se puede observar) es una fuente de confusión.

Una estrella que casi desapareció y que deja muchas preguntas

Por un lado, ASASSN-24fw, que está a 3260 años luz, muestra características típicas de una estrella más vieja. No hay señales de que contenga litio (algo que sí estaría presente en una estrella mucho más joven). La estimación de su edad a partir del color y brillo que muestra es otra pista que parece irrebatible. Por su aspecto, la estrella debería tener 2000 millones de años. El objeto secundario también debería ser viejo, ya que, independientemente de que sea una estrella o no, se formó en el mismo lugar y momento que lo hizo la estrella principal.

Concepto artístico de un disco protoplanetario. Crédito: NSF/AUI/NSF NRAO/S.Dagnello

Por otro lado, muestra rasgos que sí encajan con los de estrellas mucho más jóvenes. Por ejemplo, muestra un exceso de brillo en el espectro infrarrojo (en comparación con su brillo en otras regiones del espectro electromagnético) muy marcado y una línea de emisión del hidrógeno (llamada H-alfa) que es especialmente fuerte. Es una combinación atípica, y es parte de lo que hace tan interesante al sistema. Además, también hay diferencias entre ambos estudios. Uno de los equipos destaca una polarización fuerte durante la ocultación. El otro, destaca un corrimiento al azul en el espectro del gas.

Al combinar ambas pistas, se deduce que debería haber un viento magnetizado fluyendo y alejándose del disco circunsecundario. Si se confirmase, sería un hallazgo sin precedentes en sistemas similares a este. En cualquier caso, hace falta conseguir más datos para confirmar la edad del sistema y determinar si hay un viento magnetizado. Las malas noticias son que el próximo oscurecimiento no sucederá hasta dentro de cuatro décadas: está previsto para mediados de 2068. Así que habrá que esperar mucho hasta que haya una nueva oportunidad…

Estudios

Los estudios son:

N. Zakamska, G. Pallathadka, D. Bizyaev et al.; «ASASSN-24fw: Candidate Gas-rich Circumsecondary Disk Occultation of a Main-sequence Star». Publicado en la revista The Astronomical Journal el 21 de enero de 2026. Puede consultarse en este enlace.

R. Forés-Toribio, B. JoHantgen, C. Kochanek et al.; «ASASSN-24fw: An 8-month long, 4.1 mag, optically achromatic and polarized dimming event». Puede consultarse en arXiv, en este enlace.

Referencias: Universe Today