Desde que se anunciase el descubrimiento de un exoplaneta orbitando Proxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, los científicos no han dejado de intentar determinar cuáles son las condiciones de este mundo…

El entorno de Próxima b

Concepto artístico de la superficie de Próxima b. En el horizonte se puede ver a Próxima Centauri y, en la lejanía, al sistema binario que forman Alfa Centauri A y B. Crédito: ESO/M. Kornmesser
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Concepto artístico de la superficie de Próxima b. En el horizonte se puede ver a Próxima Centauri y, en la lejanía, al sistema binario que forman Alfa Centauri A y B.
Crédito:
ESO/M. Kornmesser

Entender cuál es la situación Próxima b es una cuestión importante. A fin de cuentas, no hay que olvidar que, aunque sabemos que se encuentra en la zona habitable de Proxima Centauri, las enanas rojas son más bastante más complejas que el resto de estrellas. Estar en la zona habitable no es suficiente, porque en el caso de estas estrellas, está tan cerca que normalmente los planetas están en rotación síncrona, es decir, el mismo hemisferio apunta constantemente al astro.

Por eso no es sorprendente que haya habido estudios que planteen dudas sobre si Próxima b podría tener las condiciones para permitir el desarrollo de la vida. Ahora, también, tenemos uno que nos ofrece una imagen mucho más positiva. La investigación proviene del Blue Marble Space Institute of Science (BMSIS) en Seattle, Washington, donde el astrobiólogo Dimitra Atri ha realizado simulaciones que muestran que el exoplaneta más cercano al Sistema Solar podría ser habitable, siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones.

Enanas rojas y planetas

Este estudio no sólo es importante para Próxima b, sus ramificaciones llegan al trabajo del telescopio Kepler (responsable del descubrimiento de multitud de exoplanetas), porque no hay que olvidar que ha encontrado muchos de estos mundos alrededor de enanas rojas. Creemos que gran parte de ellos son similares  a la Tierra y están lo suficientemente cerca de sus astros como para tener agua líquida en su superficie. Sin embargo, hay varios factores que juegan en contra de la habitabilidad. No sólo el hecho de que los planetas podrían estar en rotación síncrona, si no además su naturaleza variable y el hecho de que las enanas rojas son más frías y tenues que otros tipos de estrellas.

Por eso, cualquier planeta, que esté lo suficientemente cerca de una enana roja como para estar en su zona habitable, se ve expuesto a potentes llamaradas solares. Si además está en rotación síncrona, sólo un hemisferio estaría recibiendo la cantidad de luz y calor necesarios para la vida, pero estaría expuesta a una gran cantidad de protones solares, que podrían interactuar con la atmósfera para crear radiación dañina.

Despejando todas estas incógnitas, podemos comprender si planetas como Próxima b han podido dar la oportunidad (en el presente o en el pasado) de que la vida pueda evolucionar. En este estudio, el Dr. Atri llevó a cabo una serie de simulaciones de probabilidad, teniendo en cuenta tres factores diferentes: el tipo y tamaño de las llamaradas estelares, el espesor de la atmósfera del planeta y la fuerza del campo magnético.

Resultados prometedores

Esta imagen compara la órbita de Próxima b alrededor de su estrella con la región equivalente del Sistema Solar. La franja verde indica la zona habitable. Crédito: ESO/M. Kornmesser/G. Coleman
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Esta imagen compara la órbita de Próxima b alrededor de su estrella con la región equivalente del Sistema Solar. La franja verde indica la zona habitable.
Crédito:
ESO/M. Kornmesser/G. Coleman

Los resultados parecen positivos. El investigador descubrió que la existencia de un campo magnético intenso, que provocaría que el planeta tenga una atmósfera fiable, podría llevar a unas condiciones aptas para la supervivencia. El planeta seguiría estando expuesto a un pico de radiación con cada llamarada intensa, pero la vida podría sobrevivir en un lugar como Próxima b a largo plazo. Por otro lado, si el planeta tiene una atmósfera fina o un campo magnético débil, sería muy improbable el desarrollo de la vida.

Sin un campo magnético, lo suficientemente intenso como para protegerse de las llamaradas, es imposible que pueda haber una atmósfera o que las temperaturas sean apropiadas. El planeta se vería bombardeado por llamaradas con capacidad de extinguir la vida. En el caso de Próxima b, Proxima Centauri está en fase estable y ya no emite llamaradas violentas, aunque en su pasado la actividad pudo ser lo suficientemente intensa para hacer que el planeta fuese hostil para el desarrollo de la vida.

Candidatos ideales

Las enanas rojas, como Proxima Centauri, tienen una longevidad increíble (pueden estar en su fase principal durante decenas de billones de años), por eso algunos estudios consideran que son las mejores candidatas para encontrar exoplanetas habitables, porque la vida compleja tarda miles de millones de años en evolucionar. Pero para que la vida tenga la oportunidad de alcanzar esa complejidad, los planetas deben ser capaces de mantener sus atmósferas durante estos períodos de tiempo tan largos.

El Dr. Atri admite que su estudio no puede responder de manera definitiva si Próxima b es habitable, y es muy posible que el debate dure todavía algún tiempo. Hace falta obtener más información sobre su atmósfera y la intensidad de su campo magnético para poder alcanzar alguna conclusión.

Una incógnita que tendrá que esperar

Concepto artístico del paso de los planetas TRAPPIST-1b y TRAPPIST-1c por delante de su estrella. Crédito: NASA/ESA/STScI/J. de Wit (MIT)
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Concepto artístico del paso de los planetas del sistema TRAPPIST por delante de su estrella.
Crédito: NASA/ESA/STScI/J. de Wit (MIT)

En el futuro, el lanzamiento de misiones, como la del telescopio espacial James Webb, debería darnos mucha más información sobre este sistema, su planeta y las condiciones que predominan allí. Con los instrumentos que llevará a bordo, podremos observar nuestra estrella vecina para observar los tránsitos del planeta (el paso por delante de la estrella, desde nuestra perspectiva) para analizar su atmósfera, si es que la tiene, y deducir así la intensidad de su campo magnético y su posible habitabilidad.

Que un mundo como Próxima b fuese habitable serían buenas noticias para los que ansiamos encontrar vida más allá de la Tierra, también sería una buena noticia para la existencia de la vida a lo largo y ancho del universo. Las enanas rojas representan el 70% de las estrellas de las galaxias espirales y más del 90% de las estrellas de las galaxias elípticas. Saber que incluso una fracción minúscula podría tener vida aumenta la posibilidad de encontrar civilizaciones inteligentes.

El estudio es Dimitra Atri, «Modelling stellar proton event-induced particle radiation dose on close-in exoplanets», publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society Letters y puede ser consultado en su propia página, aquí.

Referencias: Universe Today