Un nuevo estudio sugiere que hay pocas probabilidades de que pueda existir vida compleja en los planetas en la zona habitable de enanas rojas. Algo que resulta de lo más desalentador para todos aquellos que esperaban que este tipo de estrellas fuesen tan prometedoras como se pensaba…

La vida compleja en enanas rojas se enfrentaría a muchos obstáculos

Las enanas rojas son las estrellas más comunes de la galaxia, entre las que están en secuencia principal (es decir, convirtiendo en helio el hidrógeno que acumularon durante su formación). Este tipo de estrellas, también conocidas como enanas de tipo M, son muy interesantes porque, por sus características, se espera que sea frecuente que tengan planetas a su alrededor. Además, algunos de esos planetas estarán en la zona habitable. Es decir, estarán a la distancia adecuada para que puedan tener agua en estado líquido en su superficie.

La vida compleja en enanas rojas podría ser muy difícil
Concepto artístico de la supertierra GJ 1214 b pasando por delante de su estrella, una enana roja. Crédito: ESO/L. Calçada

Sin embargo, un nuevo estudio plantea que esos mundos quizá no reciban el tipo de luz adecuado para mantener organismos multicelulares. En la Tierra, las plantas y algunas bacterias convierten la luz del Sol en energía por medio de la fotosíntesis. En el proceso, liberan oxígeno como subproducto. Esto nos lleva a un momento importante de la historia de la vida en nuestro planeta: la Gran Oxidación, que sucedió hace unos 2300 millones de años. Con el paso del tiempo, se emitieron grandes cantidades de oxígeno y su concentración aumentó en la atmósfera.

Creció tanto que llegó a alcanzar los niveles necesarios para permitir que la vida multicelular pudiese prosperar. Por lo descubierto hasta ahora, debería suceder algo parecido en otros planetas para que la vida compleja pueda evolucionar. El problema es que la fotosíntesis necesita un tipo de luz muy concreta. Algo a lo que se conoce como radiación fotosintéticamente activa (PAR, por sus siglas en inglés). Se trata del rango de luz (que va de 400 a 700 nanómetros) que necesitan plantas, algas y cianobacterias para que puedan prosperar.

El problema de la luz de las enanas rojas

Aquí es donde nos encontramos con un gran problema, porque las enanas rojas, como TRAPPIST-1, emiten luz principalmente infrarroja. Así que se queda fuera de ese rango. Pero es algo que no tenía por qué ser un problema, porque cabía la posibilidad de que simplemente ralentizase la evolución. Los investigadores compararon la luz de esas enanas rojas con la del Sol y crearon un modelo sobre la producción de oxígeno de distintas bacterias. Así, han observado que estas estrellas generan muy poca energía utilizable para este propósito.

Tanto es así, que la acumulación de oxígeno sería demasiado lenta. En un planeta como TRAPPIST-1e, en el peor de los casos, harían falta 63 000 millones de años para llegar, por medio de la fotosíntesis, a los niveles de oxígeno que vemos en la Tierra. Incluso con estimaciones más optimistas, suponiendo que las bacterias alienígenas pudieran adaptarse a esas condiciones de luz o prosperar en la oscuridad, los plazos siguen siendo demasiado largos. Hay un momento muy importante en la historia de la vida en la Tierra: la explosión cámbrica.

Fue un momento, en la historia de la evolución de la vida, que se caracterizó por la aparición de una gran variedad de seres vivos complejos. En el caso de un mundo como TRAPPIST-1e, incluso en las condiciones más optimistas posibles, harían falta, como mínimo, diez mil millones de años. Por lo que llegan a la conclusión de que, en un planeta hipotético que fuese como TRAPPIST-1e, el oxígeno nunca llegaría a un nivel importante en la atmósfera. La posibilidad de que se produzca algo como la Explosión Cámbrica es muy pequeña.

La vida compleja en enanas rojas no es la única posibilidad

Así que concluyen, naturalmente, que la vida animal compleja en planetas rocosos en torno a enanas rojas es muy poco probable. Hay una lectura de fondo que resulta algo más desesperanzador. Como las enanas rojas son las estrellas más abundantes, el estudio apunta a que las condiciones necesarias para que la vida compleja pueda aparecer serían más raras de lo que se creía. Pero esto no supone descartar por completo la posibilidad de encontrar vida en otros mundos. Hay otros tipos de estrellas que pueden tener unas condiciones más adecuadas.

Impresión artística de exoplanetas alrededor de una enana roja. Crédito: NASA/JPL

En el caso de enanas rojas, es posible que los planetas rocosos en su zona habitable estén limitados, como mucho, a la aparición de vida microbiana. Pero esto no impide que se pueda plantear la posibilidad de encontrar vida en otros lugares. Las enanas naranjas, por ejemplo, son estrellas menos masivas que el Sol pero más masivas que las enanas rojas. Su espectro de luz es más parecido al del Sol y, por sus condiciones, se plantea que podrían ser buenos lugares para que la vida eche a andar en un planeta que esté en la zona habitable.

Aunque, por ahora, el estudio de las enanas naranjas es mucho más limitado. En los últimos años se está avanzando en el estudio de este tipo de estrellas. Todavía son grandes desconocidas, pero la llegada de proyectos como KOBE ayudarán a que se tenga una mejor imagen de sus características y particularidades. Incluso si nos ceñimos a las estrellas como el Sol, las enanas amarillas, hay miles de millones de planetas en la galaxia que podrían estar en la zona habitable de sus estrellas. Otra cuestión es si algún día llegaremos a descubrir esa vida compleja…

Estudio

El estudio es J. Soliz y W. Welsh; «Dearth of Photosynthetically Active Radiation Suggests No Complex Life on Late M-Star Exoplanets». Puede consultarse en arXiv, en este enlace.

Referencias: Phys