Es probable que nunca hayas oído hablar de él, pero la NASA tiene un observatorio volador, que popularmente conocemos como SOFIA (que es la abreviación de su nombre en inglés, que viene a traducirse en algo así como Observatorio Estratosférico para la astronomía infrarroja). Con su ayuda, un equipo de astrónomos ha determinado la importancia de las novas a la hora de aportar elementos que componen los planetas rocosos…

La observación de una nova

Imagen en la qu aparece remarcada Nova Delphini 2013 (y algunas constelaciones). Crédito: Jimmy Westlake, Colorado Mountain College
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Imagen en la qu aparece remarcada Nova Delphini 2013 (y algunas constelaciones).
Crédito: Jimmy Westlake, Colorado Mountain College

Con la ayuda de las observaciones realizadas por medio de este telescopio, la conclusión a la que se ha llegado es, básicamente, que las erupciones de novas crean los elementos que son capaces de formar planetas rocosos como el nuestro, y nos ayuda a comprender un poco mejor el papel que pueden desempeñar en el universo.

Antes de continuar, es necesario hablar brevemente de las novas, que no hay que confundirlas con las supernovas (aunque puedan parecer lo mismo). Una nova puede llegar a parecer una nueva estrella, en el firmamento, que va aumentando en brillo gradualmente y, en un momento dado, desapareciendo tras varias semanas de viisbilidad. En realidad, no son nuevas estrellas, si no lo contrario. Se originan en estrellas muy viejas. Las novas son explosiones que se producen en las superficies de estrellas que ya han agotado su combustible y no son tan violentas como las supernovas (de hecho, se dan en enanas blancas, estrellas que antes de terminar su fase principal no eran lo suficientemente masivas como para haber explotado en forma de supernova).

Bob Gehrz, investigador principal de la Universidad de Minessota Twin Cities, y sus colaboradores, han estado utilizando SOFIA para estudiar las novas como parte de un programa que tienen por objetivo comprender cómo influyen esas explosiones a la hora de crear y añadir elementos al material que hay entre las estrellas, al que conocemos como el medio interestelar. Para ello, se centraron en una nova que tuvo lugar en 2013, en la constelación del Delfín, conocida como Nova Delphini, y vieron que había altos niveles de elementos como carbono, nitrógeno, oxígeno, neón, magnesio, aluminio y silicio. Algunos de estos elementos se encuentran en seres vivos, y otros son partes importantes de los planetas rocosos como la Tierra.

Una fuente de material para los planetas

El avión del observatorio SOFIA despegando desde una base aérea en California. Crédito: NASA Photo/Greg Perryman
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El avión del observatorio SOFIA despegando desde una base aérea en California.
Crédito: NASA Photo/Greg Perryman

Hay evidencias de que, cuando el universo comenzó en el Big Bang, sólo se crearon pequeñas cantidades de elementos más allá del hidrógeno y el helio. Los átomos de elementos más pesados se crearon mucho más tarde en los procesos que tienen lugar en el interior de las estrellas, o en las explosiones de supernovas y las erupciones de novas. Las observaciones de la nube de restos de Nova Delphini indican que, en general, las novas pueden ser una fuente principal de elementos de peso medio en el universo. Sus hallazgos han sido publicados en la revista Astrophysical Journal.

El papel de SOFIA en todo esto es que no hay ningún otro observatorio en estos momentos, ni en suelo firme ni en el espacio, que tenga acceso al rango específico de longitudes de ondas de infrarrojo necesarias para poder realizar las mediciones del espectro necesarias en Nova Delphini. Es parte de un conjunto de investigaciones, más grande, que tienen por objetivo intentar comprender mejor los ciclos de las estrellas, y cómo encaja en esos ciclos la formación de planetas rocosos como la Tierra.

Las observaciones se han realizado con el instrumento FORCAST (que es la abreviatura de su nombre en inglés, y viene a traducirse como Cámara infrarroja para objetos tenues para el telescopio SOFIA), que puede captar imágenes y espectros de planetas, estrellas, nubes interestales y galaxias en las longitudes de onda del infrarrojo medio. El observatorio SOFIA es un avión, concretamente un 747SP, para aquellos a los que les gusta la aeronáutica, que ha sido modificado para transportar un telescopio de 2,5 metros a bordo.

Referencia: NASA