El 20 de octubre de 2026, Japón lanzó su ambiciosa misión MMX rumbo a Marte. Su objetivo es muy interesante y enorme: explorar los satélites del planeta rojo y traer muestras de su material de regreso a nuestro planeta. Algo que, si se lleva a cabo con éxito, permitirá obtener muchas respuestas sobre el planeta…
La misión MMX de Japón durará unos cinco años
La misión MMX de Japón es una campaña mucho más grande de lo que pudiésemos pensar. Cinco agencias espaciales de todo el mundo han unido fuerzas para esta misión, que durará cinco años. Su objetivo es desplegar un módulo robótico de exploración y un róver en Fobos, el satélite más grande y más cercano de Marte. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) es la encargada de recoger las muestras y la responsable del lanzamiento. El despegue se produjo antes del amanecer desde el centro espacial en la isla de Tanegashima.

Crédito: NASA / JPL-Caltech / University of Arizona
Una hora después, el equipo de la misión anunciaba que el lanzamiento había sido un éxito. Hasta ahora, nadie ha conseguido traer muestras de Marte o sus lunas. Aunque la NASA ha logrado aterrizar nueve misiones en Marte durante los últimos 50 años y China lo hizo en 2021, nadie ha conseguido llegar a Fobos ni a Deimos. Tampoco se ha conseguido traer muestras del planeta rojo o de sus satélites. Por eso es tan atractivo. Si todo sale bien, las muestras de polvo, suelo y rocas de Fobos llegarán a la Tierra en 2031.
Japón es también un país muy bien posicionado para esta campaña. Ya tiene cierta ventaja, al haber completado dos misiones de retorno de muestras de asteroides. Fobos es una pequeña roca irregular, parecida a una patata, que mide unos 22km de diámetro. Analizar fragmentos de su superficie podría ayudar a explicar cómo se formaron los satélites de Marte y, quizá, los de otros planetas. La misión, llamada MMX (por las siglas de Martian Moons Exploration, Exploración de las Lunas Marcianas), tiene un presupuesto de 578 millones de dólares.
Una misión que promete ser apasionante
La nave principal pesa 4,5 toneladas y llegará a Marte a finales del verano de 2027. Una vez allí, entrará en órbita alrededor de Fobos y desplegará un róver francoalemán llamado Idefix. Y sí, su nombre viene del popular perro blanco pequeño de los cómics de Astérix. Idefix tiene un tamaño parecido al de un microondas. Este pequeño róver descenderá por sí solo hasta Fobos, contra el que rebotará durante varios minutos antes de detenerse por la gravedad increíblemente baja del satélite. El róver, que tiene cuatro ruedas, está diseñado para enderezarse si aterriza boca abajo.
Sin embargo, no hay garantías de que pueda recuperarse si se hunde en un terreno blando o queda atrapado entre las rocas, según explica el equipo de la misión. Además, tras desplegar sus paneles solares, el vehículo ya no podrá enderezarse. Se moverá a una velocidad extremadamente lenta, de tan solo 1mm/s. Idefix actuará como un explorador de seguridad durante los 100 días que recorrerá la superficie de Fobos. Los controladores de vuelo japoneses buscan evitar las zonas demasiado polvorientas y accidentadas.
Será algo esencial para permitir que la nave principal descienda a la superficie para recoger muestras a finales de 2028 o en 2029. El módulo de aterrizaje permanecerá en Fobos unas dos horas. Durante ese tiempo, perforará el terreno y recogerá al menos 10g de material, antes de despegar de nuevo hacia el espacio. Después, estudiará Deimos realizando una serie de sobrevuelos antes de abandonar el entorno de Marte en 2030 y comenzar, por fin, el viaje de regreso a la Tierra. Está previsto que las muestras lleguen en 2031 y aterricen en el desierto australiano.
Una campaña que podría darnos muchas respuestas y muy variadas
No hay que perder de vista el hecho de que estamos ante una misión muy compleja. Especialmente si tenemos en cuenta que ha habido muchos intentos fallidos antes de la misión MMX. Los nombres de los satélites tampoco son especialmente tranquilizadores: Fobos significa miedo en griego, mientras que Deimos significa terror. Son los hijos gemelos del dios de la guerra Ares, al que la mitología romana conocía como Marte. Rusia fracasó en sus tres intentos de explorar Fobos, y sufrió muchos contratiempos en otras misiones al planeta rojo.

Crédito: NASA/JPL-caltech/University of Arizona
Japón, por su parte, tampoco consiguió colocar una nave en órbita alrededor de Marte en su único intento por alcanzar el planeta. La NASA también ha sufrido diferentes fracasos en sus esfuerzos por responder a una de las grandes preguntas de la astronomía moderna: ¿llegó a haber vida en Marte en algún momento? El estudio de los satélites marcianos permitirá descubrir si Fobos y Deimos se formaron después de una colisión entre Marte y un objeto celeste. También cabe la posibilidad de que sean asteroides que fueron atrapados por la gravedad del planeta.
En cualquiera de los dos casos, se espera encontrar material procedente de Marte en Fobos. Si fuese así, estaríamos ante una gran oportunidad para estudiar dos objetos al mismo tiempo. Esto ayudará a entender mejor la formación de planetas y satélites. Quizá incluso aporte pistas sobre las condiciones para que pueda aparecer la vida. Es una oportunidad única que podría revolucionar la imagen que tenemos de Marte y de su entorno. Aunque tendremos que armarnos de paciencia porque los resultados más interesantes no llegarán hasta la próxima década…
Referencias: Phys