Esta semana, en Astrobitácora 8×05, hablamos de la curiosa historia de la formación de los planetas rocosos del Sistema Solar, que un nuevo estudio plantea que podría mostrar que dos mecanismos diferentes son los responsables. En YouTube, además, hablamos del descubrimiento de una galaxia sin estrellas…

Astrobitácora 8×05: La curiosa formación de los planetas rocosos

Dos nuevos estudios plantean que, en realidad, la Tierra y Marte podrían tener dos orígenes diferentes. Desde hace muchos años, se plantea que podría haber dos mecanismos diferentes que permitan formar planetas. Lo interesante es que, en función de cuál sea el mecanismo dominante, porque los dos estarían activos, podríamos obtener un planeta más masivo, como la Tierra, o uno menos masivo como Marte. Es algo que resulta intrigante porque podría explicar uno de los grandes misterios de nuestro sistema.

Una galaxia sin estrellas y Astrobitácora 8x05
Marte, observado por el telescopio Hubble.
Crédito: STScI/AURA, J. Bell (ASU), and M. Wolff

A lo largo de los años, ha habido diferentes teorías para explicar por qué Marte es mucho menos masivo, en lugar de ser un mundo más parecido, en términos de masa, a Venus y la Tierra. Los investigadores, además, van algo más lejos, explicando que podría haber un aspecto más que quizá no sea una simple cuestión de suerte. ¿Es posible que, en realidad, la formación de la Luna no fuese una enorme casualidad, si no un producto razonable de la fase final de la formación de un planeta rocoso?

Lo que plantean los investigadores, por tanto, es que puede que haya muchos otros planetas rocosos, en la Vía Láctea, que sufriesen colisiones parecidas que permitiesen que formasen un satélite grande a su alrededor, en comparación con el tamaño del planeta. Lo que permite imaginar que podría haber muchos otros mundos con condiciones habitables. De esto, y mucho más, hablamos en Astrobitácora 8×05, disponible en la aplicación de iVoox en iOS y Android; en la web, en este enlace; o aquí mismo:

YouTube: Una galaxia sin estrellas

Además, en YouTube, hablamos de un estudio que plantea el posible descubrimiento de una galaxia que nunca llegó a formar estrellas. Algo que resulta particularmente interesante porque es una posibilidad que contempla el propio Modelo Estándar. La teoría dice que, en ciertas condiciones, podríamos encontrarnos con una gran nube de material, tremendamente masiva, que nunca llegó a enfriarse lo suficiente para permitir que pudiese provocarse el colapso de sus regiones y formar estrellas.

Algunas de las galaxias más lejanas observadas por el telescopio James Webb.
Crédito: NASA, ESA, CSA, Steve Finkelstein (UT Austin), Micaela Bagley (UT Austin), Rebecca Larson (UT Austin)

No es la primera vez que se descubre una galaxia oscura (como se las denomina). Sin embargo, sí es la primera vez que se descubre una en estas circunstancias: completamente aislada, sin ninguna galaxia cercana que permita explicar lo que se observa. Por ejemplo, si la hubiese, podría plantearse que se trata de una gran región de gas que se desprendió de aquella galaxia, o que es el producto de algún tipo de interacción gravitacional. Sin embargo, en este caso, no hay nada que permita pensar que no se trata de una formación realmente aislada.

Los investigadores explican que, al analizar sus características, se calcula que podría tener medio millón de veces la masa del Sol en forma de estrellas, pero no se ha observado alguna. Su masa total, incluyendo la materia oscura, es de 170 millones de veces la masa de nuestra estrella. Por supuesto, también habrá que entender si realmente es una galaxia sin estrellas. Podría ser, en su lugar, una galaxia ultratenue, con estrellas que no llegan a brillar lo suficiente para captar su brillo. Puedes ver el vídeo en este enlace o al principio del artículo.