El Square Kilometer Array podría ser una herramienta revolucionaria en la búsqueda de vida extraterrestre más allá del Sistema Solar. Este ambicioso observatorio, que todavía está en despliegue y tardará unos años en comenzar sus operaciones, va a permitir realizar búsquedas a distancias muy grandes. Las posibilidades son enormes…

El Square Kilometer Array podría ayudar en la búsqueda de vida extraterrestre

Con cada nuevo telescopio, tenemos la posibilidad de observar cada vez más lejos y con más nitidez. El Square Kilometer Array (SKA) todavía está en fase de despliegue y tardará varios años en entrar en funcionamiento. Pero, a pesar de ello, la comunidad científica ya está esperanzada con su potencial. Un nuevo trabajo detalla cómo podría utilizarse esta nueva herramienta para responder a una de las preguntas más importantes de la ciencia moderna: ¿estamos solos en el universo? La búsqueda de vida inteligente extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés) siempre ha dependido de los recursos disponibles.

El Square Kilometer Array y la búsqueda de vida extraterrestre
Concepto artístico del SKA-Low, parte del Square Kilometer Array. Crédito: SKAO/DISR

Generalmente, los observatorios no se construyen pensando en este tipo de campañas. Por lo que los investigadores de SETI siempre se han visto limitados por las herramientas disponibles. Esta limitación explica por qué, principalmente, las búsquedas se han centrado en señales como la banda estrecha entre el hidrógeno y el hidroxilo. Los primeros investigadores de SETI justificaban esta elección explicando que una baliza que emitiese en una franja tan estrecha sería una señal de algo intencionado (no debería ser producto de la naturaleza).

El inconveniente es que también implicaba que solo se pudiesen encontrar señales enviadas intencionadamente en nuestra dirección. La probabilidad de que eso suceda es minúscula en comparación con la posibilidad de que pueda haber civilizaciones que no sientan la necesidad de enviar señales en la dirección de la Tierra. Ahí entra en escena el SKA, que abarca el sur de África y también está presente en Australia. Algo que le permite observar una región gigantesca del firmamento y que es muy importante porque va a poder captar fugas de radiación.

Una hora de observación con el Square Kilometer Array podría ayudar mucho en la búsqueda de vida extraterrestre

Los investigadores han calculado que una hora de observación con el SKA bastaría para captar señales equivalentes a las de una red moderna de telefonía móvil, parecida a la que tenemos en la Tierra, que procediesen de un exoplaneta situado a 4 años luz. Aunque puede parecer poca distancia, es un cambio enorme respecto a la capacidad para detectar emisiones accidentales. El mayor problema, en realidad, será conseguir tiempo de observación con el SKA. El tiempo de observación en instrumentos vanguardistas como el SKA es muy difícil de conseguir.

Así que los investigadores de SETI han planteado una solución diferente: aprovecharán los datos que el SKA ya esté recogiendo para otros estudios, como la observación de supernovas o galaxias de radio brillantes. Duplicar datos de radio es relativamente fácil, así que planean utilizar su propio sistema de procesamiento de datos sin interferir en la misión científica principal del instrumento. También podrán cruzar sus datos con otros grandes catálogos, como los del satélite Gaia, para estudiar señales procedentes de fuentes prometedoras.

Por desgracia, el inconveniente es la potencia de procesamiento necesaria. Los receptores de radio recogen una cantidad enorme de datos, y procesarlos requiere muchísimos recursos. Esto puede provocar problemas como que se descarten señales interesantes si no se analizan correctamente y con rapidez. Porque almacenar esos datos durante períodos largos es tremendamente caro. Otro inconveniente de la radioastronomía desde la superficie de la Tierra es la gran cantidad de interferencias provocadas por nuestras propias fuentes.

Mucho trabajo de fondo para que sea una posibilidad realista

Distinguir entre una señal extraterrestre procedente de años luz de distancia y un avión que, casualmente, está transmitiendo mientras sobrevuela la zona del telescopio es todo un desafío. Algo que los investigadores del SKA intentarán resolver con dos herramientas. La primera seguramente no resulte sorprendente porque es la inteligencia artificial. Desarrollar un algoritmo que filtre esas interferencias humanas será clave para distinguir una posible señal extraterrestre. La inteligencia artificial puede aprender lo necesario para distinguir unas señales de otras, al menos en teoría.

Concepto artístico de los platos del Square Kilometer Array. Crédito: SKA Project Development Office and Swinburne Astronomy Productions

Pero, para apoyar esos modelos de IA, la idea es utilizar una técnica llamada interferometría de muy larga base (VLBI, por sus siglas en inglés). En esencia, esta técnica utiliza receptores muy separados entre sí, situados en puntos alejados de la superficie de la Tierra. Aunque estas técnicas todavía deben demostrar que funcionan bien para estos propósitos, cada vez estamos más cerca de poder comprobarlas y perfeccionarlas. De todos modos, no está claro si el SKA encontrará algo que parezca una señal extraterrestre… y quizá no es necesario.

Porque incluso un resultado negativo sería un dato importante para la ciencia en general. A fin de cuentas, no encontrar nada también puede utilizarse para establecer mejor límites sobre la abundancia de civilizaciones o la frecuencia con la que podrían emitir. Lo que está claro es que queda un largo camino por delante para confirmar si hay vida inteligente lejos de nuestro planeta. Pero la llegada de herramientas como el SKA, que tiene prevista su entrada en funcionamiento para 2030 (con el conjunto completo), será un gran paso adelante.

Estudio

El estudio es C. Tremblay, A. Andersson, J. Bright et al.; «Searching for Extraterrestrial Intelligence with the SKA». Puede consultarse en arXiv, en este enlace.