Un nuevo estudio analiza el impacto que tendrán en la astronomía los 1,7 millones de satélites que se quieren desplegar en la órbita de nuestro planeta en los próximos años. Las consecuencias, como podemos imaginar, no podrían ser más devastadoras para la observación del cielo nocturno…

El impacto de los satélites artificiales, en la astronomía, podría ser incluso más brutal

En los próximos años, diferentes compañías quieren lanzar sus respectos satélites a la órbita de la Tierra, sumando alrededor de 1,7 millones de objetos en la órbita de nuestro planeta. Por eso, no es sorprendente descubrir que un estudio reciente anunciaba que, si estos planes se llevan a cabo, «tendrán consecuencias devastadoras». No es para menos, si tenemos en cuenta que se espera que se lancen satélites grandes y muy brillantes. Algo que pone en peligro el funcionamiento y la capacidad de observación de los grandes telescopios.

El brutal impacto en la astronomía de 1,7 millones de satélites
Los satélites Starlink, todavía juntos ya en el espacio, poco después de su lanzamiento. Crédito: SpaceX

Así lo explicaba el Observatorio Europeo Austral, que ha liderado la investigación. Para poder estudiar el firmamento nocturno con la calidad necesaria, Olivier Hainaut, el autor del estudio, ha pedido que se establezca un límite máximo de 100 000 satélites en la órbita alrededor de la Tierra. Este es el primer estudio que calcula hasta qué punto las constelaciones de satélites grandes y muy brillantes, que se están planificando, afectarían a las observaciones al aumentar el brillo del cielo nocturno. Hoy en día, ya hay más de 14 000 satélites artificiales alrededor del planeta.

Es un crecimiento muy pronunciado respecto a la situación hace solo unos años. La inmensa mayoría pertenecen a Starlink, la constelación de satélites de Internet de SpaceX, de Elon Musk. El problema es que esto solo es el comienzo. La propia SpaceX ha anunciado que su intención es lanzar más de 1 millón de satélites antes de 2028, con el objetivo de que funcionen como centros de datos para la IA. Hay otros proyectos, como el plan «Cinnamon» de la empresa E-Space y las constelaciones CTC-1 y CTC-2 de China. Si se llevan a cabo, sumarían cientos de miles de satélites más.

El impacto de los satélites más brillantes

Por si no fuera suficiente, la empresa estadounidense Reflect Orbital espera lanzar 50 000 satélites que usarían espejos gigantes para reflejar la luz solar hacia la Tierra, con el objetivo de proporcionar iluminación durante la noche. En total, se calcula que podríamos llegar a ver más de 1,7 millones de satélites alrededor del planeta. Algo que empeoraría la capacidad de observación de los telescopios terrestres. Como explican desde el ESO, cuando un satélite pasa por delante de lo que se está observando, el telescopio registra una estela brillante en la imagen.

Esa estela oculta lo que estuviese por detrás y provoca una pérdida de información. Es algo que ya está sucediendo, en los últimos años, pero todavía es fácil de resolver. Sin embargo, como podemos imaginar, explican que si se pasa de 14 000 a 1,7 millones de satélites, la situación va a ser mucho peor. Los satélites de Reflect Orbital resultan especialmente preocupantes. Porque, incluso si sus espejos no apuntan hacia el observador, la luz que dispersarán hará que cada uno sea tan brillante como Venus. Esto nos permite imaginar por qué el impacto sería devastador.

Hainaut ha determinado que casi todas las imágenes, captadas por la cámara más grande del observatorio Vera Rubin, en Chile, serían inutilizables. El problema es que el impacto de estos satélites no está localizado en una región en concreto. Afecta a todo el planeta, desde los desiertos del Sáhara o Atacama a las grandes ciudades. De hecho, en estas últimas, Hainaut explica que los satélites serían las únicas ‘estrellas’ que veríamos en el cielo nocturno. Además, los 50 000 satélites de Reflect Orbital aumentarían cuatro veces el brillo del cielo nocturno (en su conjunto).

Refect Orbital promete reducir el brutal impacto de sus satélites en la astronomía

La compañía ha dicho que ha solicitado investigaciones independientes sobre el impacto de su tecnología y que, evitarán redirigir luz cerca de observatorios. Hainaut ha pedido que el número de satélites en órbita se limite a 100 000 y que sean lo bastante tenues como para ser invisibles a simple vista. Reflect Orbital y SpaceX están a la espera de la decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones de EE. UU. (FCC, por sus siglas en inglés) sobre si podrán lanzar los satélites que tienen planificados. El estudio de Hainaut ha servido como base para la respuesta del ESO.

El observatorio Vera Rubin. Crédito: Rubin Observatory/NSF/AURA

Además del ESO, la Real Sociedad Astronómica del Reino Unido y la Unión Astronómica Internacional también han colaborado en esas solicitudes. Ahora, sin embargo, todo depende de la FCC y de su respuesta. Para la astronomía en el espectro visible, la amenaza es enorme y lo que se espera es que, lógicamente, el organismo regulador comparta esa misma postura. La contaminación lumínica producida por las constelaciones de satélites brillantes no solo es un problema para los astrónomos, también para el resto de la sociedad.

No podemos olvidar que se ha descubierto que la pérdida del cielo oscuro altera el reloj biológico de seres humanos y animales. También interfiere con los ecosistemas y hay un impacto energético y ambiental innegable en el lanzamiento de casi 2 millones de satélites al espacio. Por último, no podemos olvidar el factor del enorme impacto que esto puede tener en términos de basura espacial. Con una mayor cantidad de satélites en órbita, aumentan enormemente las posibilidades de que se pueda producir una colisión catastrófica y, con ella, el síndrome de Kessler, una reacción en cadena que haría el entorno de la Tierra inutilizable…

Estudio

El estudio es O. Hainaut; «Large or bright satellite constellations: Effects on observations, including on the background sky brightness». Publicado en arXiv, puede consultarse en este enlace.

Referencias: Phys