Un grupo de investigadores ha determinado que el Sol escapó del centro de la Vía Láctea hace miles de millones de años. Nuestra estrella formó parte de una migración masiva de estrellas similares. Algo que resulta muy interesante porque ayuda a entender mejor cómo fue la infancia de nuestro vecindario…

El Sol escapó del centro de la Vía Láctea hace miles de millones de años

Un grupo de investigadores ha descubierto que, hace entre 4 y 6 mil millones de años, el Sol formó parte de un gran grupo de estrellas que se alejó de la región central de la Vía Láctea. Algo que ha sido posible gracias al estudio de un enorme catálogo de astros. Se trata de los datos que recogió la sonda Gaia, de la Agencia Espacial Europea, que contiene información, con un nivel de precisión muy alto, sobre las propiedades de muchas estrellas. Este descubrimiento permite entender mejor la evolución de nuestra galaxia, en particular sobre el desarrollo de la estructura giratoria, en forma de barra, que está en el centro.

El Sol escapó del centro de la galaxia
Concepto artístico del Sol. Crédito: NASA

La arqueología en la Tierra estudia el pasado del ser humano. La arqueología galáctica, por su parte, analiza el viaje de las estrellas y las galaxias. Así, los científicos han podido determinar cosas como que el Sol nació hace unos 4600 millones de años, unos 10 000 años luz más cerca del centro de la Vía Láctea de lo que está ahora. Los estudios de la composición de las estrellas apoyan esta teoría, pero durante mucho tiempo ha sido todo un enigma para la comunidad científica. Las observaciones han desvelado la presencia de una gran estructura en forma de barra en el centro de la galaxia.

El hallazgo en sí no es sorprendente, porque sabemos que la Vía Láctea es una galaxia espiral barrada. El inconveniente es que esa estructura crea una barrera de corrotación. Algo que complica enormemente que las estrellas escapen tan lejos de la región central. Así que, ¿cómo llegó a alejarse tanto? Para responder a esta pregunta, el equipo de investigadores ha llevado a cabo un estudio, a una escala sin precedentes, sobre los gemelos solares. Es decir, estrellas que tienen una temperatura, gravedad en superficie y composición muy similares a las del Sol.

Un viaje improbable pero no imposible

Los datos recogidos por la sonda Gaia son muy útiles porque contienen observaciones de dos mil millones de estrellas y otros objetos. Esto les permitió crear un catálogo de 6594 estrellas gemelas del Sol. Es una recopilación unas treinta veces más grande que las de trabajos anteriores. A partir de esta lista, pudieron crear la imagen más precisa hasta la fecha de las edades de estos astros. También buscaron corregir el sesgo de selección de las estrellas que son más fáciles de ver. Al observar la distribución de edades, vieron un pico pronunciado en estrellas de entre 4 y 6 mil millones de años.

El Sol entra dentro de ese pico (al tener 4600 millones de años) y es una prueba de que forma parte de ese grupo de estrellas similares (por características y edad) que están, aproximadamente, a la misma distancia del centro de la galaxia. El hecho de que esas estrellas estén en una región parecida lleva, de forma natural, a una consecuencia lógica: el Sol no debe de estar en su lugar actual por mera casualidad. Debió ser parte de una migración estelar mucho mayor. Esto no solo ayuda a entender cómo era el Sistema Solar en su infancia.

También permite entender mejor la evolución de la propia galaxia. La barrera de corrotación creada por la estructura de barra en el centro de la galaxia no debería haber permitido que sucediese una migración tan grande. Pero sabemos que, aparentemente, sucedió. Así que la pregunta es lógica: ¿qué permitió que el Sol, y esa legión de estrellas, pudiesen alejarse miles de años de luz del centro de la galaxia? La respuesta parece estar en las propias particularidades de nuestra galaxia. Es posible que en aquel momento, todavía no fuese tal y como la conocemos.

El Sol escapó del centro con cierta suerte

Porque, si la estructura en forma de barra todavía se estaba formando hace entre 4000 y 6000 millones de años, sí existirían las condiciones necesarias para permitir esa migración. La edad de las estrellas gemelas permite deducir cuándo se produjo esa gran migración en la que el Sol escapó del centro de la galaxia. También permiten acotar mejor la cantidad de tiempo que debió transcurrir hasta que la barra terminó de formarse. El centro de la Vía Láctea es un lugar muy hostil para la aparición de la vida, en comparación con las regiones más alejadas. Cerca del centro de la galaxia, las estrellas están mucho más cerca entre sí.

Concepto artístico de la Vía Láctea
Concepto artístico de la Vía Láctea. Crédito: NASA

La radiación a la que se enfrentan los planetas en ese entorno es mucho mayor. De manera que, aunque un mundo estuviese en la zona habitable de su estrella, es muy posible que no fuese capaz de mantener las condiciones necesarias para que la vida pudiese llegar a aparecer. Así que este estudio podría estar desvelando un factor clave que permitió que el Sistema Solar se convirtiese en el lugar que conocemos. Esa migración, a una región mucho más tranquila y más adecuada para mantener condiciones estables en un planeta en la zona habitable, fue esencial.

En esta región de la galaxia, las condiciones sí son propicias para que la vida pudiese aparecer y evolucionar. Algo que también refuerza, al menos en parte, la hipótesis de que no solo hace falta pensar en el concepto de zona habitable a nivel estelar. Es necesario considerarlo incluso en el contexto de toda la galaxia. Puede que tengamos que utilizar el concepto de zona habitable galáctica, donde las regiones más alejadas del centro, y las más cercanas, no son adecuadas. Quizá con más hallazgos de este tipo se pueda entender si la idea de la zona habitable galáctica podría ser algo más que una idea intrigante…

Estudio

Los estudios son:

D. Taniguchi, P. de Laverny, A. Recio-Blanco et al.; «Solar twins in Gaia DR3 GSP-Spec I. Building a large catalog of solar twins with ages». Publicado en la revista Astronomy & Astrophysics el 12 de marzo de 2026. Puede consultarse en este enlace.

T. Tsujimoto, D. Taniguchi, A. Recio-Blanco et al.; «Solar twins in Gaia DR3 GSP-Spec II. Age distribution and its implications for the Sun’s migration«. Publicado en la revista Astronomy & Astrophysics el 12 de marzo de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: Phys