Un estudio plantea nuevas dudas sobre el origen del agua de nuestro planeta. Al sugerir que quizá no llegase a través del impacto de los asteroides y cometas. Algo que quitaría peso a uno de los escenarios más populares para explicar por qué nuestro planeta es habitable… Pero, ¿en qué se basan?
Las dudas sobre el origen del agua proceden de la Luna
Durante mucho tiempo, una de las suposiciones más comunes sobre el origen del agua de la Tierra es que llegó a través del impacto de asteroides y cometas hace miles de millones de años. Algo que se produjo durante un episodio conocido como el Bombardeo Intenso Tardío (entre hace 4100 y 3800 millones de años). Una época en la que los planetas y el resto del Sistema Solar sufrieron una gran cantidad de impactos. La teoría sugiere que los planetas del Sistema Solar interior (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte) eran incapaces de retener elementos volátiles, como el agua, por estar demasiado cerca del Sol.

Sin embargo, un nuevo análisis de rocas lunares y regolito, traídos por las misiones del programa Apolo, ha puesto en duda esta idea. Tras examinar una gran cantidad de muestras lunares mediante mediciones de isótopos de oxígeno, concluyeron que los meteoritos del Bombardeo Intenso Tardío solo podrían haber aportado una pequeña fracción del agua de nuestro planeta. Explican que la historia de la superficie de la Luna permite establecer un límite muy estricto sobre la aportación de elementos volátiles, incluso en los escenarios más optimistas.
En la Tierra, el movimiento de las placas tectónicas renueva la superficie constantemente. Algo que hace que casi todas las huellas de impactos antiguos terminen desapareciendo. No es así en la Luna, que no tiene atmósfera y no ha experimentado actividad geológica desde hace miles de millones de años. Por lo que el registro geológico desde el Bombardeo Intenso Tardío se ha mantenido intacto. Durante décadas, la comunidad científica ha analizado las muestras del programa Apolo para entender mejor cómo se ha desarrollado esa historia.
Los elementos que cuentan la historia de nuestro planeta
Entre los elementos estudiados destacan los siderófilos (que tienen mucha afinidad con el hierro). Son abundantes en meteoritos pero escasos en la corteza de la Luna. Es un proceso complejo por las características del regolito. Esa fina capa de polvo que cubre la superficie de la Luna y que puede fundirse y vaporizarse por los impactos. También se puede mezclar repetidamente con los materiales depositados. Del mismo modo, algunos procesos geológicos pueden separar metales y silicatos, lo que dificulta entender qué tipos de materiales llegaron y en qué cantidades.
Según explican los propios investigadores, «El regolito lunar es uno de los pocos lugares donde se puede estudiar un registro de lo que ha estado colisionando en el vecindario de la Tierra durante miles de millones de años. La huella de los isótopos de oxígeno nos permite extraer la señal del impactador de una mezcla que se ha fundido, vaporizado y remezclado muchas veces. Las muestras del programa Apolo son el punto de referencia para comparar la Luna con el resto del Sistema Solar. Al estudiar el suelo lunar y los meteoritos en esa escala, es posible ir más allá«.
«Porque, al medir todo usando la misma escala de isótopos de oxígeno, estamos poniendo a prueba ideas sobre qué tipos de objetos estaban suministrando agua al Sistema Solar interior. En última instancia, es una pregunta sobre por qué la Tierra se volvió habitable y cómo reunieron los ingredientes de la vida«. Los investigadores optaron por una estrategia diferente al centrarse en los isótopos de oxígeno en lugar de los elementos siderófilos. Algo que tiene sentido porque suponen una fracción más pequeña de la masa de las rocas. El análisis de isótopos también puede utilizarse para separar dos características que a menudo se confunden.
Las dudas sobre el origen del agua son razonables, pero difíciles de demostrar
Porque, en el regolito lunar, es fácil confundir el impacto de la inclusión del material del impactador (el objeto que choca) y los efectos que la vaporización por impactos tiene sobre la abundancia de diferentes isótopos. Al medir las desviaciones en los isótopos de oxígeno de esas muestras lunares, descubrieron que al menos un 1% de su masa consistía en material relacionado con impactos. Seguramente era material procedente de meteoritos carbonáceos (de tipo C) que se vaporizaron parcialmente al chocar con el satélite.

A partir de ahí, establecieron límites máximos para la cantidad de agua aportada al sistema Tierra-Luna por los impactadores. Algo que muestra que, desde el Bombardeo Intenso Tardío, solo podría haber aportado una cantidad pequeña de agua en comparación con la que ya había en la Tierra. Hay que recordar que, aunque los océanos cubren más del 71% de la superficie terrestre, el agua en sí solo es, aproximadamente, el 0,023% de la masa total del planeta. Aun así, eso equivale a unos 1,46 sextillones (1,46 × 10^21) de kilogramos, o 1,6 × 10^20 toneladas.
Eso sí, los investigadores explican que esto no quiere decir que los meteoritos no aportaran nada de agua. Más bien que es difícil que esa sea la fuente dominante para explicar el origen de los océanos terrestres. Por lo que, aunque el Bombardeo Intenso Tardío habría sucedido tal y como se plantea, los meteoritos que chocaron con nuestro planeta no hubieran aportado suficiente agua. De ahí que las dudas sobre si su origen pudiese estar más allá de nuestro planeta sean razonables. Pero no es menos cierto que otros estudios sugieren lo contrario, así que harán falta más trabajos para tener una imagen más clara…
Estudio
El estudio es A. Gargano, J. Simon, E. Cano et al.; «Constraints on the impactor flux to the Earth–Moon system from oxygen isotopes of the lunar regolith». Publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences el 20 de enero de 2026. Puede consultarse en este enlace.
Referencias: Phys