El próximo vuelo de Starliner, previsto para 2026, será sin tripulación. En su lugar, se tratará de un nuevo vuelo de prueba que llevará suministros a la Estación Espacial Internacional. Una decisión anunciada por la NASA y Boeing, que se debe a lo que vimos en la misión de prueba tripulada…

El vuelo de Starliner en su misión de prueba fue muy accidentado

Boeing y la NASA han decidido que no habrá astronautas en el próximo vuelo de la cápsula Starliner. El objetivo para la compañía será demostrar, de nuevo, la seguridad de su nave. Por eso, se ha decidido que será una misión de cargamento. Aunque seguramente no es la noticia que Boeing esperaba, al menos hay noticias y señales de movimiento. Han pasado ocho meses desde que la tripulación, que viajó con la cápsula originalmente, regresase a la Tierra a bordo de una cápsula de SpaceX. La estancia de Butch Wilmore y Suni Williams fue mucho más larga de lo esperado.

Tripulación de la cápsula Boeing Starliner: Suni Williams y Barry Wilmore. Crédito: NASA

Ambos astronautas, pilotos de prueba de la NASA, viajaron en 2024 a la Estación Espacial Internacional en la primera misión de prueba tripulada de Starliner. Sin embargo, incluso en el viaje de ida, ya surgieron algunos problemas que complicaron la situación. Starliner perdió varios de sus propulsores de popa. Algo que limitaba la capacidad de orientación de la cápsula. La situación fue muy delicada, porque tampoco era posible abandonar el intento de acoplamiento. Para poder reorientar la cápsula (y así regresar al planeta) eran necesarios esos mismos propulsores.

Esto provocó que la misión, originalmente planeada para unos ocho días, se alargase. Finalmente, se determinó que Starliner no estaba en condiciones para garantizar el regreso de Wilmore y Williams. Por lo que, en septiembre, regresó vacía, volando de manera autónoma. Aunque experimentó dos nuevos problemas, no estaban relacionados con los sufridos en el viaje de ida. Por su parte, ambos astronautas tuvieron que permanecer en la estación hasta marzo de 2025. Regresaron a bordo de la misión Crew-9 de la compañía SpaceX.

Un vuelo que tardará meses en llegar

Los ingenieros de Boeing y NASA han estado estudiando a fondo los problemas de los propulsores y los demás fallos que afectaron a la cápsula Starliner, Su vuelo de carga a la Estación Espacial Internacional no se producirá antes de abril. Y la fecha ni siquiera es fiable, porque todo depende de las pruebas y el proceso de certificación que se debe llevar a cabo antes de que la cápsula pueda viajar de nuevo al espacio. Boeing, por su parte, ha explicado que sigue comprometida con el programa Starliner, y que la seguridad es su máxima prioridad.

La NASA también ha reducido el número previsto de vuelos del Starliner, de seis a cuatro. Si la misión de carga sale bien, esto significa que quedarán tres vuelos más de la cápsula, que se dedicarán a enviar a nuevas tripulaciones. Unos plazos que están motivados por el hecho de que el laboratorio orbital se retirará del funcionamiento en el año 2030. Otro dato interesante es que la NASA y Boeing están trabajando con la posibilidad de que en 2026 veamos dos vuelos de la cápsula. La historia de Starliner y Boeing en la exploración espacial tripulada no podría ser más accidentada.

En 2014, la agencia espacial estadounidense contrató a Boeing y SpaceX. Fue apenas tres años después del último vuelo del transbordador espacial. Ambas empresas se encargarían del transporte de astronautas hacia y desde la Estación Espacial Internacional. El contrato de SpaceX tenía un valor de unos 2600 millones de dólares. El de Boeing, sin embargo, era mucho más elevado. Tenía un valor de 4200 millones de dólares. El objetivo de la NASA era que ambas cápsulas estuviesen en funcionamiento, intercalando vuelos.

Boeing va con mucho retraso en su programa

SpaceX, la empresa de Elon Musk, lanzó su primera misión tripulada, para la NASA, en el año 2020. Desde entonces, ha llevado a cabo doce misiones tripuladas, sin contar las misiones privadas que ha realizado. Boeing, mientras tanto, solo ha acumulado retrasos y se ha encontrado con multitud de problemas. Ahora solo quedan cuatro vuelos de Starliner por delante, y uno ya se consume con otra prueba. Por lo que, si las cosas vuelven a torcerse, cabe la posibilidad de que la cápsula de Boeing nunca llegue a realizar una misión tripulada propiamente dicha.

La cápsula Boeing Starliner acercándose a la Estación Espacial Internacional. Crédito: Bob Hines/NASA

De momento, habrá que ver qué sucede con la cápsula Starliner en su próximo vuelo. Por los plazos habituales, parece lógico suponer que el segundo vuelo, si se lleva a cabo en 2026, llegaría a finales de año y que sí sería tripulado. Sin embargo, si de nuevo hay problemas, probablemente todo se retrase hasta 2027. También es una buena muestra de lo lento que puede ser el desarrollo de una cápsula espacial. Desde el último vuelo de Starliner hasta el siguiente, habrán pasado en torno a dos años, y además el próximo viaje supone un paso atrás.

En cualquier caso, la exploración espacial tripulada no va a disminuir a pesar de la retirada de la Estación Espacial Internacional en 2030. El objetivo de la NASA es que, tras su retirada, sea la industria aeroespacial privada se encargue de proporcionar los servicios necesarios. La estación espacial privada que parece más avanzada es Axiom Station, de la compañía Axiom Space. Por lo que, en teoría, Boeing podría optar por adaptar la cápsula Starliner para ofrecer viajes tripulados a esa estación. No solo a astronautas de la NASA, si no también incluso a turistas espaciales, como ya ha hecho SpaceX.

Referencias: Phys