Un nuevo estudio ha analizado las estrellas en el entorno del Sistema Solar, centrándose en las enanas naranjas más cercanas. Algo que resulta interesante porque este tipo de estrella, también conocido por su tipo estelar (K), es más longeva que el Sol, pero menos violenta que una enana roja…

Las enanas naranjas cercanas al Sistema Solar

Este nuevo estudio es un gran paso adelante en la búsqueda de astros que puedan tener planetas similares a la Tierra a su alrededor. Mundos que podrían tener las condiciones adecuadas para permitir que la vida pudiese llegar a aparecer en su superficie (siempre y cuando se encuentren dentro de su zona habitable). El trabajo es el producto de una campaña de observación que se ha centrado en estudiar miles de estrellas menos masivas que el Sol. Específicamente, lo que popularmente conocemos como enanas naranjas.

Las enanas naranjas cercanas más prometedoras
Concepto artístico del planeta Próxima b orbitando alrededor de su estrella, con Alfa Centauri A y B al fondo.
Crédito:
ESO/M. Kornmesser

También son conocidas por su clasificación estelar (enanas de tipo K) y son estrellas más abundantes que las enanas amarillas (el tipo al que pertenece el Sol). No solo eso, se trata de estrellas que tienen una vida más larga, con estimaciones que apuntan a vidas de entre 15 000 y 45 000 millones de años (frente a los 10 000 millones que vivirá nuestra estrella de principio a fin). El trabajo se centra en más de 2000 estrellas que están a menos de 130 años luz del Sistema Solar. Las observaciones constan de mediciones precisas del espectro de luz de esas estrellas.

Para realizarlo, han utilizado los espectrógrafos del telescopio SMARTS, que se encuentra en el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, en Chille, y del telescopio Tillinghast, en el Observatorio Fred Lawrence Whipple en el sur de Arizona. Conjuntamente, los dos telescopios han permitido realizar observaciones de enanas naranjas repartidas por todo el firmamento (ya que se encuentran en diferentes hemisferios). Algo que ha permitido analizar estas estrellas repartidas por todo el firmamento y disponer de un catálogo mayor (que si solo se hubiera usado uno de los dos).

La variedad de estrellas de tipo K

Las estrellas, en su conjunto, tienen temperaturas y masas muy diferentes. Si nos ceñimos específicamente a enanas naranjas, hablamos siempre de estrellas que son ligeramente más frías y tenues que el Sol. Hay, aproximadamente el doble de enanas naranjas en comparación a enanas amarillas en nuestro vecindario solar. Al tener vidas mucho más largas, la vida que pudiese aparecer en un planeta a su alrededor dispondrá de muchísimo tiempo para evolucionar. No son tan longevas como las enanas rojas (que viven hasta billones de años, pero sus condiciones son más estables).

Una medición detallada de las características de estas estrellas permite obtener estimaciones de temperatura, edad, velocidad de rotación y su movimiento por el espacio. Un análisis cuidadoso de los datos proporciona estimaciones de la temperatura, la edad, la tasa de rotación y el movimiento, a través del espacio, de las estrellas. Además, también es posible determinar la presencia de campos magnéticos. Todos estos factores son críticos para entender cómo son los entornos en los que se encuentran los planetas que orbitan en torno a esas estrellas.

Esta campaña de observación, explican los investigadores, servirá como base de estudio, de estrellas cercanas al Sistema Solar, durante las próximas décadas. Incluso van más allá, añadiendo que estas estrellas, y sus planetas, serán el destino de naves de exploración espaciales en el futuro lejano. Aunque la realidad es que, para ello, tendremos que esperar mucho tiempo. Estamos muy lejos de pensar, siquiera, en enviar una misión a Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sistema Solar (a 4,24 años luz) y mucho más de misiones más lejanas.

¿Por qué las enanas naranjas cercanas son interesantes?

Pero, en cualquier caso, los datos recogidos podrían permitir tener una mejor idea de cómo son las enanas naranjas en nuestro entorno. Es posible que permitan responder a cuestiones como cuál es el porcentaje de estrellas, de este tipo, que tienen planetas rocosos, de un tamaño similar al nuestro, en la zona habitable. A su vez, esto permitirá determinar (y descubrir) algunos de los objetos más interesantes para su estudio en torno a un tipo de estrella que ha ganado popularidad en los últimos años. Aunque las enanas rojas siguen siendo grandes protagonistas.

Un exoplaneta alrededor de una enana roja de tipo M. Crédito: M. Weiss/CfA

Estas últimas son, hay que recordar, las estrellas más pequeñas del universo. Además de ser mucho más longevas, son también las más numerosas. De todas las estrellas en secuencia principal (en la misma fase que el Sol, convirtiendo en helio el hidrógeno que acumularon durante su formación), se calcula que suponen el 75%. Las enanas naranjas son las segundas más abundantes, con un lejano 12,5-15% (son las cifras más mencionadas), mientras que las enanas amarillas suelen representar alrededor del 7,5%. El resto son estrellas más masivas (y con vidas más breves).

Las enanas naranjas tienen vidas más cortas que las enanas rojas, pero, al mismo tiempo, su actividad estelar es más reducida, y su zona habitable está más lejos. Esto quiere decir que las condiciones a las que se enfrenta un planeta en su zona habitable son menos complicadas que en torno a una enana roja. Gracias al estudio de estrellas como Próxima Centauri, (que es una enana roja) se ha descubierto que pueden emitir llamaradas tan potentes como para arrancar la atmósfera de los planetas en su zona habitable. Así que, esperemos, las enanas naranjas resulten ser tan hospitalarias como se cree…

Estudio

El estudio será presentado próximamente, tras la reunión de enero de 2026 de la American Astronomical Society.

Referencias: Phys