GIMLI es un interesante proyecto que busca explorar una zona bien conocida de la Luna. Una posible cueva lunar que podría resultar mucho más atractiva de lo que se plantea. Quizá, incluso, como posible destino futuro para poder albergar a una gran población de seres humanos…
GIMLI es una misión que responderá a muchas incógnitas
Con la ayuda del programa Artemisa, la NASA espera conseguir desarrollar un programa sostenido de exploración de la Luna. Aunque llevar astronautas de vuelta a su superficie es una de las cosas más destacadas, lo cierto es que hay otros objetivos no menos interesantes. La NASA y otras agencias espaciales esperan construir la infraestructura necesaria para poder llevar a cabo misiones de manera regular, y de larga duración, en la superficie de la Luna. Aunque el lugar que más atención está recibiendo es la cuenca Polo Sur-Aitken, no es el único.

La NASA ha pensado en las cuevas lunares como un posible lugar para construir hábitats y otras instalaciones. Mientras tanto, las agencias espaciales necesitan enviar cantidades enormes de carga y exploradores robóticos a la superficie. En este último aspecto es donde nos encontramos con una iniciativa muy interesante, llamada Geophysical Instruments for Marius Lunar Pit Investigation (GIMLI), una propuesta que investigará una abertura en el techo de un antiguo tubo de lava lunar. El objetivo es determinar si podría haber un gran sistema de cuevas bajo la superficie.
Un lugar así podría ofrecer un entorno seguro para que los astronautas puedan llevar a cabo sus actividades en la superficie. El trabajo se llevará a cabo en colaboración con la Agencia Espacial Noruega, mientras que la compañía Honeybee Robotics desarrollará parte del equipamiento y los instrumentos del robot. La NASA proporcionará un módulo de aterrizaje y un vehículo para la exploración, así como la financiación del proyecto. GIMLI es una oportunidad muy interesante para conocer mejor el interior de la Luna.
Las cuevas y los tubos de lava son lugares tan atractivos como misteriosos
Desde hace años, a través del estudio de las imágenes tomadas desde la órbita de la Luna, una de las grandes preguntas es qué hay bajo la superficie de las colinas de Marius. Allí se encuentra un pozo que resulta muy intrigante. Las observaciones de las sondas apuntan a que, allí, podría haber cuevas subterráneas. Algo que se deduce por algunos detalles de la superficie, como unos surcos sinuosos, que se asocian a tubos de lava colapsados, así como las aberturas mencionadas anteriormente. Esas aberturas podrían llevar a tubos de lava estables.
Tubos que se conservarían desde la época en la que la Luna tenía actividad geológica, hace entre unos 3800 y 3000 millones de años. La investigación de GIMLI se centrará en el pozo de las colinas de Marius (MHP, por sus siglas en inglés), una gran abertura que se encuentra en una región con mucha diversidad volcánica. No es el único pozo lunar y, como con el resto, se plantea que podría ser una entrada a esos espacios subterráneos. GIMLI permitirá investigar directamente el pozo de Marius desde la superficie de la Luna con un conjunto de instrumentos.
Entre ellos habrá un radar de penetración del terreno, sensores sísmicos, un gravímetro para estudiar el subsuelo y cámaras que tomarán imágenes de la superficie y de las paredes del pozo. Esto permitirá al equipo buscar una posible cavidad subterránea y determinar su tamaño, si es que realmente existe y no es, por ejemplo, un simple desprendimiento. Incluso no encontrar un sistema de cuevas extenso en las colinas de Marius servirá para aprender algo. Porque lo que se encuentre, sea en un sentido u otro, permitirá entender mejor su historia de formación.
Una misión sin fecha de lanzamiento… por ahora
El equipo estudiará las zonas colindantes para recopilar información sobre la actividad volcánica de la región. Estudiar las paredes del pozo permitirá analizar las capas de regolito y coladas de lava que no se pueden observar con las sondas que están en órbita alrededor del satélite. Si finalmente se encontrase un tubo de lava, en su interior se podría descubrir la historia de los procesos volcánicos por los que pasó la Luna. Sería muy útil para tener una imagen mucho más completa de su historia geológica y sus primeros cientos de millones de años.

Otro aspecto muy atractivo, aunque todavía no se ha puesto sobre la mesa, es que un tubo de lava podría ser el hogar de un futuro asentamiento humano. A lo largo de los años, se ha jugado con la idea de que estas estructuras puedan ser una solución fantástica para establecer un asentamiento lunar. Al encontrarse bajo la superficie, muchas de las preocupaciones de una base lunar expuesta a los rigores del vacío del espacio desaparecen. No es una solución perfecta, ni mucho menos, porque surgen otras preocupaciones que necesitan solución.
La abertura necesitaría ser sellada para poder crear un espacio aislado, donde se pueda contener una atmósfera adecuada para el ser humano. Sin embargo, la integridad estructural del tubo se convierte en un aspecto clave, porque un derrumbe podría resultar catastrófico de muchas maneras diferentes. Estudiar el pozo de las colinas Marius será un buen paso para entender mejor cómo son estos lugares. Las malas noticias son que, por ahora, no hay fecha de lanzamiento para GIMLI, aunque con suerte no tendremos que esperar mucho más…
Referencias: Universe Today