El cometa MAPS, descubierto en enero de 2026, podría ser el próximo «Gran Cometa» que veamos desde la Tierra. Aunque, como siempre sucede en estos casos, tendremos que esperar a ver si sobrevive a su aproximación al Sol. No será nada fácil que lo consiga, porque va a pasar muy cerca de nuestra estrella…

El cometa MAPS es un rasante de Kreutz

El pasado 13 de enero, se descubrió un cometa llamado C/2026 A1 (MAPS) o simplemente MAPS (que será el nombre que veremos en muchos artículos). El descubrimiento lo realizó un equipo de cuatro astrónomos aficionados, usando un telescopio operado en remoto en el desierto de Atacama. No pasó mucho tiempo hasta que se determinó que es parte de un grupo de cometas muy especial: pertenece a los cometas rasantes del Sol de la familia Kreutz. A este mismo grupo pertenecen algunos de los cometas más brillantes y espectaculares de la historia.

El cometa MAPS, ¿el próximo Gran Cometa?
El cometa Hale-Bopp, en abril de 1997. Crédito: E. Kolmhofer, H. Raab; Johannes-Kepler-Observatory, Linz, Austria

El cometa MAPS se mueve en una órbita extrema muy alargada. Ahora, está dirigiéndose a su perihelio y pasará a apenas 120 000 km de la superficie del Sol. Si sobrevive, podría convertirse en un espectáculo en el cielo al atardecer a comienzos de abril. Cabe la posibilidad, incluso, de que llegue a ser visible a plena luz del día cuando pase cerca de nuestra estrella. Siempre que no se desintegre antes. Así que la pregunta es inevitable: ¿qué hace tan interesantes a estos cometas rasantes, y qué podemos esperar del cometa MAPS en las próximas semanas?

Sabemos que, a lo largo del tiempo, ha habido multitud de cometas espectaculares en el firmamento. Algunos llegaron a ser tan brillantes que podían verse incluso de día. Históricamente, los cometas más brillantes suelen acabar siendo conocidos como Grandes Cometas. El Gran Cometa de 1965 (llamado C/1965 S1 (Ikeya-Seki)) fue el más brillante del siglo XX. Se descubrió apenas un mes antes de su máxima aproximación al Sol y llegó a brillar tanto como la Luna llena. Era posible verlo en el cielo incluso a plena luz del día. Y los hubo más espectaculares…

Los Grandes Cometas quedan en la historia del ser humano

Es lo que sucedió con el Gran Cometa de 1882 (C/1882 R1), que fue todavía más impresionante. En su máximo llegó a ser cien veces más brillante que la Luna llena, siendo fácilmente visible durante meses. Hoy en día sabemos que todos esos cometas brillantes vistos a lo largo de los últimos 2000 años son parte de la familia de rasantes de Kreutz y que tienen un origen común. En algún momento del pasado (quizá en el siglo III o IV antes de nuestra era), debió pasar un gran cometa cerca del Sol. Un objeto con un núcleo de más de 100 km de diámetro.

Algún tiempo después, ya lejos de la estrella, se partió en dos grandes fragmentos y desprendió una enorme cantidad de trozos más pequeños. Así, avanzamos hasta unos siglos más tarde, hacia el siglo III de nuestra era. Hay informes del año 363 que sugieren que pudo haber varios cometas visibles a simple vista a plena luz del día al mismo tiempo. Y, en ese regreso, esos fragmentos más pequeños volvieron a despedazarse. En el siglo XI, las dos piezas más grandes que quedaban del antiguo “megacometa” pasaron de nuevo cerca del Sol.

Fueron el origen de los Grandes Cometas de los años 1106 y 1138. De nuevo, esos objetos también se fragmentaron y el resultado de todas esas rupturas se ha ido dejando ver como una cadena de cometas en los últimos dos siglos. En el presente, la familia Kreutz incluye una cantidad enorme de cometas pequeños que se desintegran al acercarse al Sol. Así como fragmentos más grandes capaces de ofrecer un espectáculo increíble. El observatorio solar SOHO, de la NASA, ha detectado a lo largo de los años miles de fragmentos Kreutz.

Es cuestión de tiempo que llegue otro Gran Cometa

El último cometa rasante de Kreutz relativamente grande y fue visible en 2011. Fue el cometa Lovejoy, que apenas sobrevivió a su aproximación al Sol y llegó a brillar tanto como Venus a finales de diciembre de 2011. Todo esto nos lleva al cometa recién descubierto, C/2026 A1 (MAPS). Está en una órbita típica de la familia Kreutz y ya tiene un récord: en el momento de su descubrimiento, estaba más lejos del Sol que cualquier otro rasante recién descubierto. Esto podría apuntar a que se trata de un fragmento más grande de lo habitual.

El gran cometa de 1769 sobre Amsterdam. Autor: Anónimo.

Hasta ahora, el récord era del cometa Ikeya-Seki en 1965. Sin embargo, la tecnología ha avanzado muchísimo en los últimos 70 años, y parece muy poco probable que el núcleo del cometa MAPS sea tan grande como el de Ikeya-Seki. Así que también es poco probable que llegue a ser igual de brillante. Pero haberlo detectado tan pronto deja dos posibilidades: o bien es un fragmento Kreutz relativamente grande, o bien está en un episodio de actividad intensa y ya está empezando a desintegrarse. Por suerte, las últimas observaciones muestran que sigue ganando brillo de manera constante.

Así que no parece estar en proceso de desintegración. De momento, es pronto para asegurar si sobrevivirá al perihelio, pero si lo consigue, podría dejarnos un espectáculo inolvidable entre principios y mediados de abril. En los días posteriores al perihelio, el cometa será visible al atardecer. Eso sí, como sucede con todos los Kreutz, será mucho más fácil de observar desde el hemisferio sur. Pero por ahora lo único que podemos hacer es esperar y ver cómo sigue evolucionando. ¿Será el próximo gran espectáculo del firmamento?

Referencias: The Conversation