El megaproyecto que amenazaba los cielos de Chile, por la contaminación lumínica que generaría, ha sido cancelado. El Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés) ha recibido la noticia con gran satisfacción, porque era un proyecto que resultaba muy preocupante…
Los cielos del desierto de Chile seguirán libres de contaminación lumínica
Finalmente, la construcción del megaproyecto de energía verde en el desierto de Chile que planteaba la empresa AES Andes, filial de AES Corporation, no saldrá adelante. En 2024, AES Andes presentó una propuesta para construir instalaciones en un área de 3000 hectáreas en el desierto de Atacama. El objetivo era generar energía solar y eólica, además de producir hidrógeno renovable. El plan encendió todas las alarmas en la comunidad científica por la contaminación lumínica que podría generar el complejo y su impacto en los observatorios de la zona.

Especialmente, afectaría a los observatorios del Cerro Paranal, donde se encuentran algunos de los instrumentos más sensibles del mundo. El proyecto, llamado Inna, tenía un presupuesto de 10 000 millones de dólares. Estaba a la espera del resultado de la evaluación de impacto medioambiental. Sin embargo, AES Andes anunciaba a finales del mes pasado que había decidido «desistir de la ejecución del proyecto Inna«. En su lugar, se centraría en energías renovables y almacenamiento de energía. No es la cancelación definitiva, pero el anuncio es muy importante.
Por su ubicación, el megaproyecto de AES Andes era una seria amenaza para los cielos del desierto de Atacama en Chile. Hay que recordar que son algunos de los cielos más oscuros de la Tierra y, por eso, se construyen allí algunos de los observatorios más avanzados del mundo. Cerro Paranal es un lugar muy especial porque está a 2635 metros sobre el nivel del mar y a decenas de kilómetros de la localidad más cercana, Antofagasta. Por ello, Paranal cuenta con unas condiciones atmosféricas únicas que lo convierten en uno de los mejores lugares del mundo para las observaciones astronómicas.
Los daños del proyecto Inna prometían ser enormes
Según un análisis de ESO realizado en 2025, concluía que el proyecto Inna habría causado daños severos e irreversibles al cielo oscuro de Paranal. Calculaban que la contaminación lumínica en la ubicación del Telescopio Muy Grande aumentaría un 35%… como mínimo. Esto supondría un problema muy serio para uno de los observatorios más prolíficos del mundo, que ha sido esencial para algunos de los grandes descubrimientos de nuestra historia. Sin ir más lejos, en 2004 permitió obtener la primera imagen de un exoplaneta.
Del mismo modo, este proyecto también hubiera afectado al Telescopio Extremadamente Grande. El próximo gran observatorio que comenzará sus observaciones científicas en 2029 y que casi podríamos considerar un proyecto faraónico, con un presupuesto de 1450 millones de euros. El director general del Observatorio Austral Europeo, explicaba que había sido muy tranquilizador ver a tantas personas en Chile, y en otros lugares del mundo, preocupándose por proteger los cielos oscuros de un lugar tan remoto.
Por desgracia, la contaminación lumínica es un problema que va más allá de nuestro propio planeta. En los últimos años, algunos estudios han explicado que los satélites en la órbita baja de nuestro planeta (que va de unos 200 a 2000 kilómetros) también producen contaminación lumínica al reflejar la luz del Sol. Aunque es un impacto pequeño, el brillo de los satélites artificiales provoca que disminuya la oscuridad máxima del cielo. Es decir, el firmamento no es tan oscuro como sería posible sin la presencia de esas megaconstelaciones.
El problema de la contaminación lumínica seguirá adelante
El mayor problema, seguramente, es que este proyecto se ha frenado, pero nada garantiza que otros no lo vayan a hacer. El desierto de Atacama es un lugar increíble para la astronomía. Pero también para muchos grandes proyectos, como el que se planteaba, que se podrían llevar a cabo en una región apartada, donde supondría un problema menor para la población. Los cielos de Chile están entre los más oscuros que podemos encontrar en el planeta y que, además, resultan relativamente accesibles (aunque las condiciones en Atacama no siempre sean fáciles).

Otro motivo por el que resulta preocupante está en el conjunto de la sociedad. Si la población no puede observar un cielo con poca contaminación lumínica, no es capaz de apreciar su belleza ni su valor científico. Cada vez son más personas las que nunca han llegado a ver el firmamento lejos de la luz de las grandes ciudades. En lugares como Madrid o París, la contaminación lumínica es tan alta que apenas son visibles las cien estrellas más brillantes del firmamento.
El firmamento ha sido fuente de inspiración en muchas ocasiones, pero cada vez tenemos menos tiempo para reflexionar. Además, no podemos ver ese cielo plagado de estrellas que, solo hace unas décadas, era mucho más fácil de ver. Por eso, es importante que también se avance en la concienciación y la importancia de preservar los cielos oscuros allá donde sea posible, no solo en Chile. Mientras tanto, al menos podemos quedarnos con el consuelo de que los cielos de Chile (en el desierto de Atacama) seguirán libres de contaminación lumínica… al menos un tiempo más.
Referencias: Phys