Un grupo de investigadores ha determinado qué tipo de meteorito fue el que acabó con los dinosaurios. Algo que, lejos de ser una curiosidad, ayuda a entender mejor cómo era el Sistema Solar en aquel momento y qué efecto tuvo la colisión de aquel objeto con nuestro planeta…

El tipo de meteorito que puso fin a los dinosaurios es importante

Durante el límite entre el Cretácico y el Paleógeno, hace unos 66 millones de años, un impacto gigantesco provocó un evento de extinción masivo que acabó con unas tres cuartas partes de todas las especies vegetales y animales de la Tierra, incluyendo los dinosaurios. Al objeto que provocó esa catástrofe se lo conoce como el meteorito de Chicxulub (igual que el cráter asociado), porque el cráter está relativamente cerca de la localidad Chicxulub Pueblo, en la península de Yucatán, en el sur de México. El impacto dejó un cráter considerable.

El tipo de meteorito que acabó con los dinosaurios
Concepto artístico del meteorito que creó el cráter de Chicxulub, con pterosaurios observando. Crédito: NASA

La colisión fue tan violenta que formó un cráter de 180km de diámetro, que quedó enterrado bajo la superficie, y creó miles de dolinas (depresiones) de piedra caliza llenas de agua. A este tipo de dolinas se las conoce también como cenotes. Ahora, la comunidad científica está más cerca de determinar qué tipo de objeto provocó la extinción del Cretácico-Paleógeno. Según un nuevo estudio, pudo ser el resultado de un tipo poco común de asteroide, conocido como condrita carbonácea de tipo CO. Algo que se ha determinado analizando muestras en diferentes lugares del mundo.

Los investigadores lo cuentan en el estudio que han publicado, donde explican que han analizado los isótopos de níquel (es decir, variantes del níquel) presentes en muestras recogidas en diferentes regiones del planeta. Esto ha permitido acotar mejor la composición del meteorito del Cretácico-Paleógeno. Los asteroides son, en esencia, material sobrante de la formación del Sistema Solar, hace unos 4500 millones de años. Estos objetos entran con frecuencia en la atmósfera de nuestro planeta. La mayoría se desintegra, y algunos explotan en el aire (como sucedió en 2013 en Cheliábinsk).

El impacto de los meteoritos más grandes

Sin embargo, hay objetos más grandes, como el asteroide que provocó el cráter de Chicxulub, que ocasionalmente llegan a la superficie y que pueden tener tamaños muy grandes. El meteorito de Chicxulub, concretamente, se estima que medía entre 10 y 15km. Estos objetos son capaces de provocar explosiones enormes y pueden expulsar suficiente material a la estratosfera como para bloquear la luz del Sol y provocar lo que se conoce como un invierno nuclear. Mediante el estudio del material dejado por el impacto es posible entender cuál es su origen.

Basta compararlo con otros meteoritos recuperados en la Tierra y determinar de qué región del Sistema Solar llegó. Eso es precisamente lo que han querido averiguar los investigadores. Para ello, han recurrido a mediciones muy precisas de los isótopos de níquel presentes en muestras de arcilla que se formaron como consecuencia del impacto. Las muestras fueron recogidas a lo largo de los años en diferentes lugares del mundo. Después, compararon los isótopos de níquel de la capa de arcilla con los presentes en otras muestras de meteoritos.

Así, concluyeron que el evento de extinción fue provocado por una condrita de tipo CO, que probablemente llegó desde la región exterior del cinturón principal de asteroides, desde el cinturón de Kuiper o incluso regiones más lejanas. Esto convertiría al asteroide en un tipo poco frecuente de meteorito, porque las condritas carbonáceas representan solo el 5% de las muestras de meteoritos recuperadas en la Tierra. Las que pertenecen a la clase Ornans, que son las condritas CO, son una fracción todavía más pequeña de ese grupo.

Una oportunidad única de estudiar un tipo de asteroide poco frecuente (al margen de que acabase con los dinosaurios)

Estos asteroides están entre los objetos más primitivos y menos estudiados del Sistema Solar. Los investigadores explicaban que estas condritas no se parecen a los meteoritos típicos. Una condrita CO contiene muchos menos elementos volátiles, como carbono, zinc, agua y, especialmente, azufre, que otras clases descubiertas hasta ahora en la Tierra. Esto no cambia la teoría sobre la causa de la extinción, pero hace menos probable que el azufre contenido en el objeto fuese el principal responsable. Los escombros finos expulsados a la atmósfera habrían sido el factor principal.

En esta imagen (modificada) de la NASA se muestra la ubicación del cráter de Chicxulub. Crédito: NASA/JPL-Caltech

Esto, en realidad, no responde a todas las preguntas sobre el origen del meteorito que acabó con los dinosaurios. Pero el trabajo ha permitido determinar mucho mejor cuáles debieron ser sus características. Los datos que se han obtenido podrían ser muy útiles para predecir impactos en el futuro (aunque no se espere ninguna gran colisión como esa) y desarrollar métodos para proteger a la Tierra. En la actualidad, ya contamos con una capacidad limitada de desviar asteroides. La misión DART permitió demostrar que la idea es perfectamente viable.

Sin embargo, el método tiene un límite en cuanto al tamaño de un asteroide que se puede desviar. Para uno como el que acabó con los dinosaurios, DART hubiera sido incapaz de desviarlo del planeta. Las buenas noticias son que ese tipo de colisión es extremadamente raro (de media se produce una cada 100 millones de años) y que sí hay soluciones, tecnológicamente viables, que permitirían desviar un gran asteroide. Los realmente preocupantes son más pequeños y mucho más frecuentes. No pondrán en peligro la supervivencia del ser humano, pero sí pueden provocar daños localizados…

Estudio

El estudio es G. Makhatadze, F. Moyner, L. Brun et al.; «The origin of Cretaceous-Palaeogene impactor revealed by nickel isotopes». Publicado en la revista Science Advances el 17 de julio de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: Universe Today