En Crónicas bajo la bóveda celeste 1×02 hablamos de la astronomía en el Antiguo Egipto y la Antigua Babilonia. Más concretamente, nos centramos en el uso de sus respectivos calendarios y el papel del firmamento. Además, en YouTube, hablamos de un estudio sobre la duración de la zona habitable de las enanas blancas.
Crónicas bajo la bóveda celeste 1×02: El Antiguo Egipto y la Antigua Babilonia
El Antiguo Egipto y la Antigua Babilonia son dos ejemplos perfectos, y contrapuestos, de cómo utilizar el firmamento para medir el paso del tiempo. Curiosamente. cada civilización optó por planteamientos opuestos. Los egipcios tenían un calendario muy regular y predecible, que no dependía exclusivamente de los ciclos de la Luna. Los babilonios, por su parte, tenían un calendario que era todo lo contrario. Estaba completamente ligado a nuestro satélite. Hasta el punto de que los meses no tenían una duración predeterminada.

A fin de cuentas, el rey tenía que observar la Luna después de la fase de luna nueva, para dictar el inicio de un nuevo mes, pero la meteorología no siempre acompañaba. Para los egipcios, Sirio era una estrella extremadamente importante, en torno a la que estructurar algunos de los grandes momentos del año. Desde la época de crecidas del Nilo, hasta la llegada del momento de la recogida de lo cosechado y la preparación para lo que vendría después. Los egipcios sabían que su calendario no encajaba completamente con el año solar.
Así que, con el paso del tiempo, algunas celebraciones se desplazaban y tenían lugar en estaciones en las que no tenía mucho sentido. Era posible que algunas celebraciones agrícolas sucediesen en pleno invierno. Pero era una herramienta perfecta para las necesidades del faraón y la sociedad. En Babilonia, sin embargo, eran los sacerdotes-astrónomos los que podían ejercer el poder, al avisar de posibles augurios y predicciones. De esto, y mucho más, hablamos en Crónicas bajo la bóveda celeste 1×02, disponible para mecenas en la aplicación de iVoox en iOS y Android, en la web, en este enlace, o aquí mismo:
YouTube: La zona habitable de las enanas blancas podría ser muy duradera
En YouTube, además, hablamos de un estudio que plantea que la zona habitable de algunas enanas blancas podría ser mucho más duradera. Algunas enanas blancas tienen una cantidad de neon-22 lo suficientemente alta para experimentar un proceso que provoca que su enfriamiento se detenga casi por completo. Esto tiene diferentes beneficios. Por un lado, la zona habitable de la enana blanca es más lejana que en otras que no tienen tanto neon-22. Además, el proceso de enfriamiento se ralentiza durante unos 10 000 millones de años.

Algo que permitiría, en la teoría, que un planeta en la zona habitable tenga muchas oportunidades para llegar a desarrollar vida. Si bien es cierto que es necesario que, de algún modo, un planeta logre sobrevivir a la muerte de su estrella y después migre hacia la zona habitable. En teoría no hay nada que impida que pueda suceder. En la práctica, sin embargo, es muy difícil que se den las condiciones adecuadas. Pero el hecho de poder plantear que la zona habitable pueda mantenerse estable durante más tiempo de lo pensado es muy atractivo.
Diez mil millones de años permitiría que la vida pueda evolucionar y prosperar. Aunque quedan otras cuestiones sobre la mesa, como cuál es el grado de complejidad que podría alcanzar esa vida. Si es que, realmente, pudiesen llegar a darse las condiciones para permitir la aparición de vida compleja. En cualquier caso, como mínimo, implica que las enanas blancas podrían ser un objeto de estudio más interesante de lo pensado. De esto, y mucho más, hablamos en el vídeo de esta semana, disponible en el canal de YouTube, en este enlace, o al principio del artículo.