Una de las preguntas más intrigantes y, quizá, más desconcertantes, es si la Tierra podría ser habitable a pesar de no tener vida. No solo seres humanos, sino absolutamente todos los organismos vivos que la pueblan. ¿Qué sucedería si la vida desapareciese de nuestro mundo? ¿Seguiría siendo capaz de albergarla de nuevo?
La Tierra habitable a pesar de perder toda vida…
Hagamos un ejercicio de imaginación mental… Supongamos que un día, de repente, la Tierra perdiese toda su vida. Imaginemos nuestro mundo como un lugar sin seres vivos. Ni bacterias, ni vegetación… absolutamente todo lo que la puebla, desaparecido de un día a otro. Como solo es un ejercicio de imaginación, no necesitamos pensar en una justificación. La respuesta, por sorprendente que pueda parecer, es que sí. Es algo que tiene implicaciones importantes en la búsqueda de vida lejos del Sistema Solar. Es algo importante para entender qué hay que observar.

Es un problema sutil, pero importante. La vida deja huellas en la atmósfera de un planeta. El oxígeno es el ejemplo típico. Casi todo el oxígeno en la atmósfera de la Tierra procede de la fotosíntesis. Sin vida, nuestro planeta tendría mucho menos. Así que eso afectaría a la imagen que tendría una civilización lejana si pudiese estudiar esa Tierra hipotética. Ahora, un equipo de investigadores ha creado el modelo más detallado, hasta la fecha, de cómo sería la Tierra sin vida. Una herramienta que detalla cómo habría evolucionado nuestro planeta a lo largo de 4500 millones de años sin que la biología interfiriera.
Los investigadores crearon un modelo que comienza con el enfriamiento del interior del planeta hasta la desgasificación a través de volcanes. Así como la acumulación gradual de una atmósfera, el ciclo del carbono e incluso el comportamiento de la luz del Sol al rebotar en un mundo repleto de océanos. Curiosamente, este modelo ha logrado reproducir con éxito 19 mediciones de la Tierra previa a la Revolución Industrial: su temperatura, composición atmosférica y química oceánica… Es decir, la Tierra, sin vida, habría sido muy parecida a la que conocemos.
¿Por qué importa el papel de la vida?
Sin que ningún organismo vivo hiciera lo que sucedió en la realidad, resulta que nuestro planeta, según ese modelo, hubiera sido muy similar de todos modos. ¿Qué quiere decir esto? ¿Por qué es útil? Es importante pensando en lo que está por venir con los telescopios del futuro, como el Telescopio de Mundos Habitables (HWO, por sus siglas en inglés) de la NASA. Todavía está en una etapa muy temprana de desarrollo, pero hay muchas esperanzas puestas en él. Ya ha dado lugar a la publicación de multitud de estudios sobre sus capacidades.
No es para menos si tenemos en cuenta que será el primer telescopio capaz de obtener imágenes directas de mundos rocosos que orbitan estrellas similares al Sol. Cuando lo haga, recogerá luz de esos exoplanetas e intentará estudiar sus atmósferas. Lo hará descomponiendo el espectro de luz que recoja, en busca de señales de vida. Pero, para poder hacer esta tarea con garantías, es indispensable que la comunidad científica sepa, primero, qué aspecto tiene un planeta habitable sin vida. Es un paso indispensable para distinguirlo de planetas que sí tengan vida.
Este nuevo estudio muestra que, incluso sin actividad biológica, un planeta es capaz de mantener una temperatura en superficie adecuada, y agua en estado líquido, durante miles de millones de años. Algo que se apoya únicamente en los procesos geológicos que tienen lugar en ese mundo. El equipo también ha creado un espectro simulado de un planeta como la Tierra sin vida. ¿Qué captaría un telescopio lejano, como el HWO, si observase nuestro planeta sin que nunca hubiese llegado a tener vida? Es un punto de partida tremendamente útil.
El HWO buscará una Tierra habitable, pero… ¿la encontrará?
Porque, si el modelo es correcto, servirá para interpretar las señales que el HWO capte. Por otro lado, lo más intrigante es la implicación que tiene este estudio en la habitabilidad en sí misma. Durante mucho tiempo, se ha supuesto que la Tierra se ha mantenido habitable gracias a la vida compleja. Es decir, se imaginaba un sistema simbiótico donde las condiciones necesarias para que pudiese prosperar la vida dependen, directamente, de la actividad biológica. Algo que tiene sentido si pensamos en cosas como el impacto de la fotosíntesis.

Este modelo, sin embargo, desmonta esa idea. La geología por sí sola parece que es suficiente para permitir que exista un planeta que mantenga condiciones estables en la escala geológica. En este caso, por tanto, la vida se encontraría con un entorno que ya estaba preparado para su aparición, en lugar de moldearlo al mismo ritmo que iba evolucionando. Esto plantea una idea de lo más interesante, porque la habitabilidad no parece necesitar vida para perdurar. Así que podría haber muchos más planetas habitables de lo que se podría pensar.
Planetas que, por ahora, no tienen actividad biológica pero tienen todo lo necesario para que tarde o temprano surja. Cabe incluso preguntarse la posibilidad de que un aspecto de la ciencia ficción pueda ser más real de lo que creíamos. En multitud de obras de ciencia ficción espacial hemos visto tripulaciones que llegaban a mundos que parecían convenientemente habitables. Si este estudio está en lo cierto, puede que no sea una idea tan descabellada. Quizá haya mundos que tengan lo necesario para que incluso la vida de otros planetas pueda colonizarla…
Estudio
El estudio es S. Gilbert-Janizek, R. Barnes, P. Driscoll et al.; «A whole-planet model of the Earth without life for terrestrial exoplanet studies». Puede consultarse en arXiv, en este enlace.
Referencias: Universe Today