Las pequeñas partículas de polvo espacial, algo a lo que conocemos como polvo cósmico, pudo ser esencial para la aparición de la vida. Estas minúsculas partículas pudieron ser vitales para crear las moléculas complejas necesarias para la vida con mayor rapidez, según explican los investigadores.

El polvo cósmico pudo ser esencial para los bloques de la vida

Un equipo de investigadores ha desvelado que el polvo cósmico pudo actuar como un catalizador, ayudando a que los compuestos sencillos se combinasen en moléculas más complejas y tuvo un papel esencial, Porque, en el frío extremo del espacio, pudo ser un mecanismo esencial para desembocar en la formación de vida. El estudio ha determinado que las reacciones en superficie, entre el dióxido de carbono y el amoníaco solo se producen de manera eficiente cuando hay polvo. Lo más importante es que ambos compuestos (dióxido de carbono y amoniaco) son abundantes en el espacio.

El polvo cósmico fue esencial para la aparición de la vida
Una de las teorías es que la vida pudo aparecer en fuentes hidrotermales en las profundidades del mar (como la de esta imagen). Crédito: NOAA

Estas reacciones provocan la formación de carbamato de amonio, un compuesto que se considera precursor químico de la urea y de otras moléculas claves para la vida. Lo explican los propios investigadores, como Martin McCoustra, uno de los autores del estudio. Según McCoustra, el polvo no es solo un ingrediente de fondo, pasivo, presente en el espacio. También proporciona las superficies donde las moléculas pueden encontrarse, reaccionar y formar compuestos más complejos. En algunas regiones del espacio, este mecanismo es un requisito previo para la vida.

Porque proporciona lo necesario para crear los bloques básicos. Ahora, según el estudio, han desvelado que las reacciones en superficie ocurren de manera eficiente. Es decir, más rápidamente, cuando el polvo está presente. Los investigadores han llevado a cabo su trabajo en experimentos de laboratorio. Específicamente, han creado «sándwiches» de capas finas de dióxido de carbono y amoníaco separadas por una capa de granos de silicato porosos producidos por medio de la evaporación láser, El objetivo era utilizarlos como sustituto del polvo cósmico.

El comportamiento del polvo cósmico a temperaturas muy bajas

Esas muestras las congelaron a –260 °C (es la temperatura aproximada de las nubes interestelares) y después se calentaron hasta unos –190 °C. Aunque pueden parecer condiciones extremadamente frías y extremas, lo cierto es que se están siguiendo los pasos de la evolución de esas mismas nubes. Porque es hacia lo que avanzan cuando las nubes dan paso a la aparición de los discos protoplanetarios. Al hacerlo, las moléculas se esparcieron por la capa de polvo y reaccionaron para provocar la formación de carbamato de amonio.

Curiosamente, sin la capa de polvo, las moléculas congeladas no reaccionaban igual de bien. Los investigadores identificaron este mecanismo como un ejemplo de catálisis ácido–base que implica la transferencia de protones. Es la primera vez que se ha observado este tipo de química en condiciones simuladas en laboratorio. En este sentido, los investigadores explican que su trabajo sugiere que los granos de polvo desempeñan un papel muy importante. Son protagonistas en la astroquímica con un impacto mayor de lo que se pensaba hasta ahora.

Estas partículas de polvo espacial, las reales, se encuentran flotando en nubes interestelares y discos protoplanetarios. Es decir, los lugares donde se formarán los futuros sistemas planetarios en torno a esas estrellas jóvenes. Nuestro propio Sistema Solar, hace miles de millones de años, se formó a partir del disco protoplanetario que el Sol tenía a su alrededor. Resulta que estas mismas partículas pueden proporcionar los microentornos donde las moléculas pueden encontrarse y evolucionar hasta dar lugar a la formación de compuestos más complejos.

El polvo cósmico como herramienta esencial apoya la idea de la panspermia

Según McCoustra, han demostrado que el polvo puede favorecer la química necesaria para construir compuestos orgánicos más complejos. Esto es posible incluso a temperaturas extremadamente bajas. Por lo que podría ser la forma en la que la naturaleza supera la dureza del espacio para poner en marcha la química que conduce a la aparición de la vida. Ahora, los investigadores planean estudiar si otras moléculas pueden formarse de la misma manera y si esta química, apoyada en el polvo espacial, está sucediendo en el presente.

Concepto artístico de un disco protoplanetario. Crédito: NSF/AUI/NSF NRAO/S.Dagnello

Algo que puede determinarse estudiando los discos protoplanetarios de otras estrellas. El proceso de formación de mundos en torno a otros astros podría ayudar a determinar si este mecanismo está en marcha. Como mínimo, este es un nuevo ejemplo de que la popular idea de la panspermia podría tener fundamento. Al menos en esa versión más genérica, donde se plantea que los bloques de formación de la vida llegaron a la Tierra desde el espacio. Si fuese así, podría decir también que la vida podría estar presente en muchos mundos.

A fin de cuentas, el mecanismo debería estar presente a lo largo y ancho del universo. No solo en otros lugares de la Vía Láctea, en todo el universo observable. Algo que, a su vez, podría apuntar a que lo realmente complejo es que un mundo tenga las condiciones adecuadas para que esos bloques básicos de la vida puedan llevar a algo más. Será interesante ver si, en unos meses (o en los próximos años), los investigadores publican sus hallazgos sobre lo observado en el estudio de discos protoplanetarios. Solo el tiempo dirá si la panspermia podría ser una idea mucho más sólida de lo que ya se pensaba…

Estudio

El estudio es A. Potapov, K. Pollok, M. McCoustra et al.; «Cosmic Dust as a Prerequisite for the Formation of Complex Organic Molecules in Space?». Publicado en la revista The Astrophysical Journal el 23 de octubre de 2025. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: Phys