La NASA ha anunciado que la misión Artemisa II se retrasa a marzo. El lanzamiento no tendrá lugar hasta dentro de cuatro semanas, debido a las fugas de combustible que se produjeron durante la prueba de carga de combustible de este lunes. La decisión es lógica, porque la agencia espacial quiere revisar todos los datos y repetir la prueba antes del lanzamiento.
Artemisa II se retrasa a marzo… y no es un fracaso
La NASA ha explicado que este retraso permitirá a los equipos revisar los datos y repetir la prueba de carga de combustible. Esta prueba se conoce en inglés como wet dress rehearsal y consiste en replicar, de la manera más fiel posible, la parte final de una cuenta atrás real, incluyendo la carga de combustible. Las fugas nos resultan familiares porque ya habían aparecido en el estreno del cohete, hace tres años. En esta ocasión, los problemas comenzaron apenas un par de horas después del inicio de la prueba de carga de combustible.

Como es lógico, esto plantea una pregunta inevitable: ¿cuándo podría despegar el cohete? Por el retraso, la NASA también ha explicado que la tripulación saldrá de la cuarentena en la que estaba en Houston. No será durante mucho tiempo porque volverán a entrar en cuarentena unas dos semanas antes de la siguiente ventana de lanzamiento para el viaje alrededor de la Luna. Por ahora, no hay una fecha concreta en marzo. Lo único que han comunicado es que hace falta revisar todos los datos de la prueba que ya han realizado.
Así podrán entender todo lo que ha salido mal y plantear soluciones para cada problema. Tras ese proceso, llegará el momento de volver a probar. Hay que recordar que la fecha inicial que se manejaba para el lanzamiento de Artemisa II era este próximo domingo, 8 de febrero. Los problemas del cohete no resultan demasiado sorprendentes si pensamos en que el SLS ya dio mucha guerra durante la primera misión. En Artemisa I, los retrasos se acumularon por diferentes motivos, desde fugas a malas condiciones meteorológicas.
¿Qué ha sucedido en esta ocasión?
La operación de carga de combustible comenzó este lunes, 2 de febrero, con el cohete (de 98 metros de altura) desplegado en la plataforma de lanzamiento desde la que despegará cuando llegue el momento. Lo que se carga es hidrógeno y oxígeno superenfriados. Algo que se realizó alrededor del mediodía local. En total, había que cargar más de 2,6 millones de litros en los tanques y mantenerlos allí durante varias horas. Algo necesario para imitar la recta final de una cuenta atrás y los preparativos necesarios para un despegue exitoso.
Sin embargo, el el hidrógeno empezó a acumularse en exceso cerca de la parte inferior del cohete. La carga se tuvo que detener en dos ocasiones. El equipo intentó resolver el problema aplicando las soluciones que ya habían desarrollado durante las pruebas del SLS antes del lanzamiento de Artemisa I. En aquella ocasión, los inconvenientes no eran tantos porque la misión viajaba sin tripulación. Así que no hubo un grupo de personas que tuviera que entrar y salir de la cuarentena en función de lo que iba sucediendo. Algo que sí pasará en el resto de misiones (además de Artemisa II).
La NASA también ha desvelado que hubo más complicaciones. Hubo retrasos en las operaciones finales de cierre durante la prueba. Y además, aunque algo menor en comparación, también volvieron a surgir los cortes de audio en las comunicaciones del personal en tierra. Un problema que no es nuevo y que seguramente tendrá una solución mucho más sencilla que el trabajo para eliminar las fugas. Aunque puede resultar frustrante, es parte del proceso de preparación de un cohete para cualquier misión, y el SLS todavía es muy nuevo y hay mucho que afinar.
Una misión de diez días
La tripulación, formada por tres astronautas estadounidenses y un canadiense, siguió el desarrollo de la prueba desde Houston, a unos 1600 kilómetros. La cuarentena se realiza en el Centro Espacial Johnson, mientras que las pruebas del cohete (y futuro despegue) se realizan desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral. La agencia también ha recordado que cada ventana de lanzamiento dura solo unos cuantos días. Aproximadamente, cada mes hay una ventana de lanzamiento que dura unos siete días (la cifra no es exacta y varía cada mes).

Por si esto no fuera suficiente, el frío extremo ya había obligado a recortar la ventana de lanzamiento de febrero en dos días. Por la ola de frío, el equipo ya trabajaba con retraso. El pasado sábado por la noche, comenzaron las pruebas de cuenta atrás para poder repasar cada fase y solucionar cualquier problema que pudiese surgir. En este procedimiento, los relojes debían detenerse treinta segundos antes de llegar a cero. Es decir, justo antes del encendido de los motores. La misión, que durará unos diez días, llevará a los astronautas más allá de la Luna.
La tripulación dará una vuelta alrededor del satélite (sobrevolando la cara oculta), sin llegar a entrar en su órbita. y regresará directamente a la Tierra. El objetivo es poner a prueba el sistema de soporte vital de la cápsula y otros sistemas esenciales para las misiones tripuladas. En esta ocasión, la tripulación no descenderá a la superficie de la Luna. Eso queda reservado para Artemisa III, la gran misión del programa. Será un momento muy importante para la NASA, que no ha enviado astronautas al suelo lunar desde 1972…
Referencias: Phys