Después de meses de espera, por fin se ha producido el lanzamiento de Artemisa II. La primera misión tripulada de la NASA rumbo a la Luna ya es una realidad. Los cuatro astronautas, Christina Koch, Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen, ya están en la órbita de la Tierra, a la espera de emprender el viaje a la Luna.
El lanzamiento de Artemisa II solo sufrió un pequeño retraso
Las cosas no podían empezar con mejor pie. Después de dos intentos fallidos, la NASA comenzaba los preparativos para el lanzamiento del cohete con muy buenas sensaciones. La carga de combustible transcurrió sin problemas y, según explicaban en la rueda de prensa posterior, pudieron incluso terminar antes de lo esperado. En los últimos minutos, antes del despegue, solo hubo dos momentos relativamente delicados. El primero fue un problema con el Sistema de Aborto de Lanzamiento, del que dos de sus baterías daban una lectura de temperatura fuera de rango.

El equipo del lanzamiento, sin embargo, determinó que era un error de los instrumentos. Se basaban en la experiencia previa en el Edificio de Ensamblaje de Vehículos y en los datos que mostraban el resto de baterías. Por ello, la cuenta atrás siguió adelante hasta que quedaban 10 minutos. Fue en ese momento cuando, como estaba previsto, se detuvo la cuenta atrás para realizar las comprobaciones previas. Tras las dos rondas (del director de prueba y de la directora de vuelo), se dio luz verde para seguir adelante y entrar en la recta final.
Este procedimiento provocó un pequeño retraso, de unos 11 minutos. Finalmente, el despegue se produjo a las 18:35 (hora local de la costa este de EE. UU., 0:35 de la madrugada en la Península Ibérica). El despegue en sí transcurrió sin novedades hasta que la cápsula alcanzó el espacio. En ese momento, comenzó un día de trabajo muy ajetreado para la tripulación, ya que, durante los dos primeros días, todo tiene que estar preparado para poder realizar la maniobra de inyección translunar, que ponga a la cápsula Orión rumbo a la Luna.
Las primeras horas transcurrieron con pocos incidentes
Con la cápsula Orión ya en el espacio, solo hubo dos incidentes que destacar del lanzamiento de Artemisa II. El primero sucedió cuando se cambió de satélite de comunicaciones para gestionar la comunicación entre Control de misión (en Houston) y la cápsula. Mientras la tripulación podía escuchar las instrucciones desde nuestro planeta, en Houston no recibían las respuestas de los astronautas. Tras reiniciar el sistema, volvió a funcionar correctamente, pero han seguido investigando para entender por qué se había producido el fallo.
El otro incidente fue, seguramente, más peculiar. Durante las operaciones de arranque de los diferentes sistemas de la cápsula, Christina Koch informaba a Houston de que el aseo no funcionaba correctamente. Algún tiempo después se desvelaba que se debía a un ventilador atascado. Algo que hacía que no se pudiese utilizar para recoger orina. Tras varias horas de pruebas y diagnóstico, Houston enviaba las instrucciones necesarias para solucionar el problema. En estos momentos, ya funciona con absoluta normalidad.
Uno de los momentos históricos de esta misión se produjo ya bien entrada la madrugada en España. La tripulación pasaba de utilizar los satélites de comunicaciones a la Red de Espacio Profundo (DSN, por sus siglas en inglés). Es la primera vez, en más de 50 años, que un grupo de seres humanos ha viajado tan lejos como para necesitar usar este sistema. Poco después, Victor Glover, el piloto de la misión, comenzaba la demostración de operaciones de proximidad: una serie de ejercicios para comprobar la capacidad de maniobra de la cápsula Orión.
El momento crítico de la misión: la inyección translunar
Durante una hora, Glover llevó a cabo diferentes maniobras de aproximación y alineación con la fase superior del cohete SLS. Al no necesitarla, en lugar de desacoplarse y alejarse de ella, se utilizó primero como objetivo para practicar las operaciones necesarias para realizar un acoplamiento en órbita. Algo que será necesario en la misión Artemisa III, donde se probará la capacidad de acoplamiento con Starship o Blue Moon, el vehículo que primero esté preparado. Tras todo eso, la misión encara ahora el momento más crítico.

Se trata de la inyección translunar. Un encendido del motor de la cápsula Orión que hará que la nave entre en una trayectoria hacia la Luna, en vez de mantenerse en la órbita muy elíptica que está describiendo ahora. Esa maniobra solo se llevará a cabo si se determina que los sistemas de la cápsula (soporte vital, entre otros) funcionan correctamente y la seguridad de la tripulación y la cápsula no están comprometidas. Si finalmente es así, este encendido supondrá que la misión entre en un punto de no retorno, porque solo se puede esperar a completar el recorrido.
En total, la misión Artemisa II tendrá una duración de diez días. Hacia el sexto día de la misión, será cuando la cápsula Orión se encuentre a la menor distancia respecto a la Luna. Pasará a unos 7500 kilómetros de su superficie. Después, la trayectoria de la cápsula hará que vuelva directamente a la Tierra. En el momento de escribir estas palabras, la misión parece transcurrir sin grandes sobresaltos. Así que todo apunta a que la maniobra de inyección translunar se podrá llevar a cabo. Si es así, será hacia las 0:35 de la madrugada del viernes.
Referencias: NASA