¿Cuáles son los lugares donde hay más probabilidad de encontrar agua en la Luna? Es una de las grandes preguntas de la astronomía moderna, especialmente ahora que nos acercamos a una época en la que la presencia permanente de seres humanos es cada vez más realista…

Encontrar agua en la Luna no será fácil

Un nuevo estudio plantea que, con toda seguridad, la Luna acumuló agua poco a poco, a lo largo de miles de millones de años. Algo que choca con la imagen tradicional, en la que se plantea que debió llegar en un único gran fenómeno. Los autores se han enfrentado a uno de los grandes misterios de nuestro satélite. Gracias a observaciones de misiones de la NASA y de otros instrumentos, se han encontrado pistas muy robustas de que el agua podría abundar en nuestro satélite. Naturalmente, solo podría existir en forma de hielo en la superficie.

Encontrar agua en la Luna: ¿dónde es más probable?
La región oeste del cráter Nobile en la Luna. Crédito: NASA

Más concretamente, debería existir en los cráteres profundos que podemos observar en el entorno del polo sur. El misterio, sin embargo, es cómo llegó ese hielo hasta allí, así como por qué parece estar presente en algunos cráteres pero no en otros. Los resultados del trabajo no permiten identificar el origen exacto de ese agua, pero sí permiten descartar algunas opciones. Por ejemplo, que el agua llegase a nuestro satélite de una sola vez. Algo que podría haber sucedido con el impacto de un gran cometa hace miles de millones de años.

Los investigadores explican que, en principio, los cráteres más antiguos de la Luna son los que parecen tener más hielo. Así que la Luna debió acumular agua hasta hace, aproximadamente, unos 3000 o 3500 millones de años. Ese agua sería tremendamente valiosa para los astronautas. Porque, como recuerdan los propios autores del estudio, los seres humanos que viajen en el futuro podrían extraer hielo para obtener agua potable o incluso para producir combustible para cohetes. Algo que se puede lograr por medio de la separación de los átomos de hidrógeno y oxígeno.

Los cráteres en sombra permanente

Encontrar agua en la Luna, aunque sea congelada, es algo importantísimo. Porque encontrarla quiere decir que no es necesario llevarla desde la Tierra y, por tanto, podemos imaginar una base capaz de sostenerse por sí misma en muchos aspectos (aunque la independencia completa sería algo que solo podría llegar mucho más adelante). Los investigadores sugieren algunas fuentes posibles para ese agua. Los volcanes, en las primeras etapas de la historia de la Luna, seguramente llevasen agua desde el interior hasta la superficie.

También cabe la posibilidad de que el agua llegase a través del impacto de cometas y asteroides. Es posible, incluso, que llegase a través del viento solar. Es decir, de la corriente constante de partículas cargadas procedente del Sol. Pero, sin importar cuál fuera su origen, lo que sí se ha planteado en muchas ocasiones es que ese agua debería estar atrapada en lo que se conoce como trampas frías. Es decir, cráteres que permanecen en sombra permanentemente. En algunos casos, habrá cráteres que no hayan visto la luz del Sol durante miles de millones de años.

En 2009, la Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), de la NASA, ya encontró señales de lo que parecía ser hielo en algunos de estos cráteres. Los investigadores, de hecho, explican que el hielo parece estar repartido de manera irregular. No está concentrado en las mismas cantidades en todos los cráteres. Y eso era desconcertante porque, hasta ahora, no había una explicación clara. Así que para entenderlo, se remontaron en la historia de nuestro satélite. El equipo ha usado los datos de temperatura de la superficie lunar que recogió el instrumento Diviner de la LRO.

Encontrar agua en la Luna nos lleva a los cráteres en sombra permanente

Con la ayuda de las simulaciones por ordenador, los investigadores han analizado cómo debieron evolucionar esos cráteres. En este sentido, los autores del trabajo explican que la Luna no siempre estuvo orientada como la vemos hoy en día. Su inclinación con respecto a la Tierra ha cambiado con el tiempo. Como resultado, los cráteres que hoy están en sombra no siempre estuvieron ocultos a la luz del Sol. Basándose en sus simulaciones, han creado una lista de las trampas frías de la Luna que deberían haber estado más tiempo completamente oscuras.

La cuenca Aitken, en el polo sur de la Luna, fotografiada por la nave Apolo 8. Crédito: Apollo Flight Journal, Apollo 8

El equipo también descubrió algo sorprendente: los cráteres más antiguos y oscuros de la Luna son aquellos en los que se habían observado las mayores señales de hielo. Estos resultados podrían dar pistas a los astronautas sobre dónde buscar agua. Por ejemplo, el cráter Haworth, cerca del polo sur, podría llevar en sombra más de 3000 millones de años. Es uno de los mejores candidatos, según los investigadores, para que pueda poseer una gran cantidad de hielo. Eso sí, esto solo es un primer paso, porque ya adelantan que hace falta más información.

Es necesario recopilar observaciones más detalladas de los cráteres de la Luna que podrían contener agua congelada. Las buenas noticias son que la NASA ya está trabajando, precisamente, en un nuevo instrumento llamado Lunar Compact Infrared Imaging System (L-CIRiS) que será tremendamente útil para este tipo de observaciones. El objetivo de la agencia espacial es desplegarlo a finales de 2027. Porque, como dicen los investigadores, en última instancia, responder a la pregunta de cuál es el origen del agua solo se conseguirá con más datos…

Estudio

El estudio es O. Aharonson, P. Hayne y N. Schörghofer; «Observational constraints on the history of lunar polar ice accumulation». Publicado en la revista Nature Astronomy el 7 de abril de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: Phys