¿Por qué parece haber pocos planetas habitables? Lo cierto es que para que la vida pueda aparecer en un planeta, no basta con que tenga agua en su superficie. Hace falta que haya diferentes elementos y que estén presentes en las abundancias apropiadas. Por ello, un estudio plantea que todo podría depender de la propia formación del planeta…
Pocos planetas pueden ser habitables… porque no tienen lo necesario
Entre los elementos necesarios en cantidades adecuadas, hay dos que destacan especialmente: el fósforo y el nitrógeno. El primero es esencial para formar el ADN y el ARN. Son los responsables de almacenar y transmitir la información genética. El fósforo también es importante para el equilibrio energético de las células. El nitrógeno, por su parte, es una pieza clave de las proteínas. Imprescindibles para la estructura y el funcionamiento de cualquier organismo. Sin fósforo y nitrógeno, la vida no tiene la oportunidad de surgir a partir de materia inerte.

Ahora, un nuevo estudio plantea una conclusión muy intrigante. Es imprescindible que haya suficiente fósforo y nitrógeno disponibles en el momento en el que se forma el núcleo del planeta. Curiosamente, aquí entra en escena un factor que puede parecer poco intuitivo, porque la cantidad de oxígeno presente en ese momento será importante. En su proceso de formación, un planeta rocoso solo es una masa de roca fundida. En ese escenario se produce lo que conocemos como diferenciación. Los metales más pesados se hunden y el resto se queda arriba.
Así, el hierro (y otros metales pesados) se hundirán y formarán el núcleo del planeta. El resto se quedará´ por encima formando primero el manto y, posteriormente, la corteza. Según los investigadores, durante la formación del núcleo debe haber una cantidad adecuada de oxígeno para que el fósforo y el nitrógeno no desaparezcan del entorno donde puedan participar en la química biológica. En el caso de la Tierra, esa fue la situación en la que se encontraba hace 4600 millones de años. Fue una especie de gran golpe de suerte químico… y puede que no sea algo muy común.
El papel del oxígeno en la formación del planeta
¿Pero por qué importa tanto el oxígeno cuando hablamos de un período en el que todavía no puede haber vida? El oxígeno, explican los investigadores, actúa como regulador y puede afectar negativamente al reparto de los elementos clave. Si hay poco oxígeno, el fósforo tiende a pegarse a los metales pesados como el hierro y se hunde hacia el núcleo. Es decir, no podría contribuir a los procesos biológicos. Si hay demasiado, el fósforo puede quedarse en el manto, pero el nitrógeno tiene más posibilidades de escapar a la atmósfera y, posteriormente, perderse en el espacio.
El equipo ha mostrado, con la ayuda de modelos, que solo hay un rango tremendamente pequeño de niveles óptimos de oxígeno. Algo así como una zona habitable química. Si el oxígeno está dentro de esos niveles, es posible que el fósforo y el nitrógeno estén presentes en el manto en cantidades suficientes para participar en la vida. De hecho, los modelos indican que la Tierra está justo dentro de ese rango. Y añaden algo perturbador… con un poco más (o menos) de oxígeno durante la formación del núcleo, no habríamos tenido fósforo o nitrógeno suficientes para que la vida despegase.
Del mismo modo, explican que en la formación de otros planetas rocosos, como Marte, los niveles de oxígeno estarían fuera de esa franja ideal. Como resultado, se formó un manto con poco fósforo y/o nitrógeno. Y, por tanto, el planeta habría sido hostil para la aparición de vida desde el principio. No importaría que hubiese tenido otros ingredientes necesarios para la vida (como la presencia de agua en su superficie). Esto podría cambiar la forma en que se busca vida en otros lugares de la galaxia. No basta con preguntarse si podría tener agua.
Pocos planetas que sean habitables… y además difíciles de estudiar
Los investigadores explican que fijarse únicamente en la posibilidad de tener agua es quedarse corto. Porque un planeta podría tener agua y, sin embargo, carecer de la química necesaria para que la vida pueda llegar a aparecer. En ningún momento, a pesar de tener agua, el planeta hubiera tenido la oportunidad de llegar a albergar vida. Lo más interesante es que estas condiciones pueden deducirse de manera indirecta. Por suerte, la estrella anfitriona nos puede contar muchas cosas sobre las particularidades de sus planetas a nivel químico.

Hay que recordar que tanto la estrella como su sistema se forman a partir del mismo material, de la misma región de gas y polvo. Así que la química de la estrella nos dirá qué podemos esperar observar. Si una estrella muestra una composición muy diferente al Sol, podemos deducir que sus planetas también lo serán. Por ello, lo más lógico es centrar la atención en aquellas estrellas que se parecen a la nuestra. Porque allí es donde se darán las probabilidades más altas de encontrar planetas que tengan una composición química similar.
Aunque los investigadores no lo llegan a mencionar, esto también es interesante pensando en estrellas menos masivas, como enanas naranjas y rojas. ¿Cuál es la frecuencia con la que podríamos encontrar planetas que tengan la cantidad de oxígeno necesario (así como de nitrógeno y fósforo) como para permitir que la vida pudiese aparecer? Es interesante ver que, con el paso de los años, la atención en la búsqueda de vida extraterrestre está yendo cada vez más allá del agua. Está claro que hace falta mucho más que, simplemente, tener agua y una atmósfera similar a la de la Tierra para que los planetas sean habitables.
Estudio
El estudio es C. Walton, L. Rogers, A. Bonsor et al.; «The chemical habitability of Earth and rocky planets prescribed by core formation». Publicado en la revista Nature Astronomy el 9 de febrero de 2026. Puede consultarse en este enlace.
Referencias: Phys