La atmósfera ayuda a la rotación de Venus

Venus, observado en luz ultravioleta en 1979. Crédito: NSSDC Photo Gallery

La atmósfera de Venus ayuda a su rotación, según se plantea en un nuevo estudio. Sin su presencia, lo más probable es que el planeta estuviese en rotación síncrona con el Sol. Es decir, se comportaría de la misma manera que la Luna alrededor de la Tierra, mostrando siempre el mismo hemisferio…

La rotación de Venus recibe la ayuda de la atmósfera del planeta

El papel de la atmósfera de Venus es de lo más llamativo. Por un lado, es responsable del brutal efecto invernadero que experimenta el planeta. Provoca que su temperatura media sea de 460 ºC. La temperatura apenas varía entre el día y la noche, así como entre el ecuador y los polos. Sin embargo, parece que el rápido movimiento de la atmósfera tiene una consecuencia adicional que es mucho más importante de lo que se podría pensar: su rotación. Al menos es lo que se plantea en un nuevo estudio sobre Venus.

Venus, en color real, fotografiado por la sonda Mariner 10. Crédito: NASA

Si no fuese por la atmósfera, el planeta estaría en rotación síncrona con el Sol. De manera que siempre le mostraría su mismo hemisferio, exactamente igual que la Luna lo hace con la Tierra. La gravedad de un objeto muy masivo, como nuestra estrella, puede provocar que otro menos masivo tarde tanto en rotar como en girar alrededor de este. Es lo que se conoce como rotación síncrona. El estudio plantea que la atmósfera de Venus es lo que evita que suceda así en este caso. Por lo que es un factor a tener en cuenta en otros casos.

Dicho de otra manera, lo que plantea es que la atmósfera de Venus debería ser tenida en cuenta como un aspecto mucho más importante a la hora de su estudio. Lo mismo debería llevarse a cabo en otros planetas. Stephen Kane, autor del estudio, explica que, por lo general, se piensa en la atmósfera como una capa muy fina, casi separada del planeta. Se considera que su interacción con la parte sólida es mínima. Sin embargo, la potente atmósfera de Venus muestra que debería verse de otra manera, porque ayuda a su rotación…

El impacto de la atmósfera

Es decir, la atmósfera es una parte mucho más integrada, añade, del planeta, porque afecta a todo, incluso a su velocidad de rotación. Hay que recordar que Venus tarda 243 días en rotar sobre sí mismo. La atmósfera, sin embargo, apenas tarda cuatro días en dar una vuelta alrededor del planeta. Los vientos, extremadamente, rápidos, provocan que la atmósfera arrastre consigo la superficie del planeta. Su rotación se ve ralentizada pero, al mismo tiempo, también permite que la gravedad del Sol no llegue a anclar a Venus.

Esa rotación tan lenta tiene consecuencias dramáticas en el clima de Venus, provocando que su temperatura sea tan alta como para fundir plomo. Aunque lo intentásemos, naturalmente, no podríamos sobrevivir en su superficie. Un motivo de ese calor es que casi toda la energía del Sol es absorbida por la atmósfera. Nunca llega a alcanzar la superficie. Algo que, por otro lado, quiere decir que misiones que dependan de paneles solares, como algunos róvers de la NASA, son totalmente inviables. Además, la atmósfera impide que la energía escape.

Al no poder abandonar el planeta, se impide que se pueda enfriar, o que pueda haber agua en estado líquido en su superficie. A este estado se le conoce como efecto invernadero desbocado (o runaway greenhouse effect, en inglés). Lo que no está claro es si ese estado de rotación síncrona parcial contribuye a este efecto invernadero desbocado. Es algo más que una simple pregunta retórica, porque es lo que provoca que Venus sea un lugar inhóspito para la vida tal y como la conocemos. Si bien se plantea, cabe recordar, que en el pasado pudo ser habitable.

La atmósfera de Venus ayuda a su rotación… y a entender otros exoplanetas

Entender el impacto de la atmósfera de Venus es importante también en otros aspectos. No solo en la rotación del planeta, o en sus diferentes particularidades. También puede ayudar a la hora de estudiar exoplanetas, que podrán ser examinados en más detalle con las misiones que están por llegar. La mayor parte de estos planetas, que serán observados con telescopios como James Webb, lanzado a finales de 2021, están muy cerca de sus estrellas. En algunos casos, incluso más cerca de lo que Venus lo está del Sol, y por tanto, habrá similitudes.

Recreación artística de la superficie de Venus. Crédito: ESA

Es probable que algunos de ellos estén en rotación síncrona. Además, al menos durante una larga temporada, no tendremos la capacidad de visitar esos mundos. Por lo que será imprescindible garantizar que los modelos por ordenador son capaces de tener en cuenta los efectos de la rotación síncrona. Aquí es donde Venus se convierte, de nuevo, en protagonista. Será una herramienta perfecta para poder refinar esos modelos. Si se consigue afinar, y sus predicciones son correctas, seguramente ayuden a entender cómo podrían ser esos otros mundos…

Aquí es donde Kane enfatiza que, en estos momentos, el trabajo que se está llevando a cabo no es todo lo bueno que debiese. A su parecer, se están utilizando principalmente modelos basados en la Tierra, para entender esos exoplanetas. Cuando, en realidad, Venus está recordándonos constantemente que hay otras posibilidades. Entender qué provocó que Venus terminase en su estado actual puede ayudar, también, a entender cómo podría evolucionar el clima terrestre. Aunque ese futuro todavía está muy lejos, tardará cientos de millones de años en llegar…

Estudio

El estudio es Stephen Kane; «Atmospheric dynamics of a near tidally locked Earth-sized planet». Publicado en la revista Nature Astronomy el 22 de abril de 2022. Puede consultarse en arXiv.

Referencias: Phys

Alex Riveiro: Divulgador científico. Autor de "Hacia las estrellas: una breve guía del universo", "Más allá de las estrellas: ¿estamos solos en el universo?" y la saga de ciencia ficción "Ecos de un futuro distante". Colaborador en eltiempo.es y Otros Mundos. También en Twitter, YouTube, Twitch e iVoox.
Posts relacionados
Deja un comentario