Un ascensor espacial es una buena manera de lograr que el acceso al espacio sea más económico y sencillo. Construirlo, sin embargo, es todo un reto, pero un grupo de investigadores tiene una propuesta en mente, a la que han bautizado como Spaceline, y que plantea cosas muy interesantes.

Spaceline sería una solución muy práctica

Viajar al espacio no es nada sencillo. Los lanzamientos, incluso con cohetes reutilizables, son caros porque es necesario superar la gravedad de la Tierra. El ascensor espacial, un concepto que no resulta desconocido a los aficionados a la ciencia-ficción, facilitaría notablemente viajar al espacio. El inconveniente es que es una estructura extremadamente cara. Sin mencionar, además, todos los desafíos que plantea desde el punto de vista tecnológico. Pero un grupo de investigadores ha presentado una alternativa a la que han llamado Spaceline.

Spaceline: un ascensor de la Tierra a la Luna
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Concepto artístico de un ascensor espacial con una estación espacial de contrapeso. Crédito: NASA

El concepto es muy llamativo porque se desvía del planteamiento habitual. Lo que proponen es que se instale un largo cable, en la superficie de la Luna, que se extienda hasta entrar en la esfera de influencia de la gravedad de nuestro planeta. Esto permitiría que el transporte de personas y material, de la Tierra a la Luna, se realizase por un coste muy inferior al actual. Pero, en resumidas cuentas, estamos ante una idea que ya es bien conocida. El ascensor espacial se planteó hace ya unas cuántas décadas, pero con el anclaje en la Tierra.

Ese es, seguramente, el aspecto más interesante de Spaceline. En la idea original, la estructura se construye desde la Tierra, con un contrapeso en la órbita. En este caso, se plantea que la estructura parta desde la Luna, pero manteniendo el contrapeso, igualmente, en el espacio. Si pudiésemos construir uno, enviar cargamento al espacio sería muchísimo más barato. Apenas unos pocos dólares/euros por kilo. En lugar de los, aproximadamente, 62 millones de dólares que cuesta con el cohete Falcon 9 de SpaceX.

Un ascensor espacial daría muchas facilidades

Con la facilidad de acceso que plantearía un ascensor espacial, se podría llevar a cabo multitud de iniciativas. Desde construir estaciones espaciales, a, simplemente, lanzar nuevos satélites o telescopios aprovechando el ascensor espacial. Sería una forma muy atractiva de acceder a la órbita baja de la Tierra, al tiempo que se reduce el gasto, no solo para misiones en nuestro entorno, también para aquellas a los lugares más remotos del Sistema Solar.

Spaceline permitiría acceder al entorno de la Luna con más facilidad, y también a otros lugares del Sistema Solar.
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Concepto artístico de una colonia en Marte. Crédito: NASA/Pat Rawlings

Las naves que partiesen a otros planetas, tanto los interiores, Mercurio, Venus o Marte, como los exteriores, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, podrían construirse directamente en el espacio. Las posibilidades son prácticamente infinitas. Al acceder con mucha más facilidad a la órbita baja de la Tierra, se puede pensar en colonizarla (hoteles espaciales, y quizá incluso pequeñas colonias), así como establecer bases en lugares como la Luna o Marte. Sin embargo, el principal escollo de un ascensor espacial reside en el material que habría que emplear.

No se conoce ninguno que reúna las condiciones necesarias, aunque ha habido avances que han dado un halo de esperanza. Sin embargo, a día de hoy no hay un material con la fuerza necesaria para soportar un ascensor que tendría kilómetros de longitud. Incluso si lo hubiese, quedan muchas otras áreas difusas. ¿Cómo se desplegaría el ascensor? ¿Cuál es el proceso de montaje? ¿Cómo se puede conseguir que sea una construcción segura y, sobre todo, barata?. ¿Cómo se evita que el ascensor, en la parte más allá de la atmósfera, no choque con los objetos en órbita?

Spaceline podría ser una respuesta

Tarde o temprano, sin duda, se podrá resolver todas esas preguntas. A medida que nuestra tecnología avance, es lógico suponer que todos esos obstáculos se podrán superar sin grandes dificultades. El concepto de Spaceline es muy interesante porque, en esencia, viene a ser un ascensor lunar. Construido en la superficie de nuestro satélite y extendiéndose hasta la esfera de influencia de la gravedad de la Tierra. Al construirlo allí, se evitan muchos de los desafíos que plantea la construcción de un ascensor desde la superficie terrestre.

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Concepto artístico de una base lunar. Crédito: Science Photo Library

Sería más fácil transportar material. Además, podría usar la propia gravedad de la Tierra para estsabilizarse. Lo más interesante es que, según los investigadores, se podría construir con materiales y procedimientos que ya existen. Permitiría extender un cable desde la órbita geoestacionaria (a unos 35 000 kilómetros de la Tierra) y alcanzar la superficie de la Luna. En ese aspecto, Spaceline ofrece beneficios muy similares. Además, la fortaleza del material, para soportar su propia estructura y todo o que se transporte, es muy inferior si se hace en la Luna.

Al construirlo desde la Luna, también se evita toda la región de la órbita baja de la Tierra, donde las colisiones con satélites, e incluso naves, sería todo un problema. Aunque no quiere decir, ni mucho menos, que estemos ante una construcción que se pueda llevar a cabo de forma realista. Al fin y al cabo, estamos ante una megaconstrucción que tiene que hacer frente a multitud de particularidades. ¿Cómo se estabiliza ese cable? ¿Cuál es la frecuencia de colisiones (con micrometeoritos, por ejemplo)? ¿Cómo se puede minimizar su impacto?

No es una propuesta nueva

En realidad, no es la primera vez que se plantea construir un ascensor lunar. Pero sí con un objetivo diferente. Generalmente, esa construcción se planteaba como una forma de desplazar material desde la Luna al espacio. Sería muy útil, principalmente, para una base lunar, por ejemplo. En este caso, el objetivo es el opuesto. Llevar material con facilidad, desde la Tierra, hasta nuestro satélite. Además, los investigadores creen que, después de la construcción del primer Spaceline, otros se podrían construir con mucha más facilidad.

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Concepto artístico de Starship posándose en la superficie de Encélado. Crédito: Elon Musk/SpaceX

De esta manera, se podría llevar incluso más material desde la Tierra a la Luna. Sin embargo, volvemos al problema de siempre en estos casos. La creación del primer Spaceline, en sí mismo, es dificilísima. No tenemos la infraestructura necesaria para pensar en acometer una construcción de estas dimensiones. Sería necesario poder llevar a cabo lanzamientos, hasta la órbita lunar, con extrema facilidad. Y, por supuesto, por un coste muy reducido. Una vez construido, sería todo mucho más barato, pero los primeros pasos son muy complejos.

Por ello, Spaceline se ve reducido, principalmente, a un concepto teórico. Se podría llevar a cabo y, de lograrlo, haría que viajar al espacio, y a la Luna, fuese mucho más sencillo y económico. Los investigadores también añaden que, gracias a esta estructura, se podrían crear hábitats en el espacio, entre la Luna y la Tierra. Concretamente, en el punto de Lagrange L1. Generalmente, no es un punto estable, pero al estar anclado al propio cable de Spaceline, lo que colocásemos allí no sería expulsado del punto. Se estabilizaría.

Quizá algún día sea una realidad

En el punto L1 se podrían crear, en consecuencia, diferentes puestos desde los que llevar a cabo, por ejemplo, investigaciones científicas. Toda la investigación que se lleva a cabo en la Estación Espacial Internacional, por ejemplo, se podría llevar a cabo en los puntos de Lagrange de la Luna. En ellos, probablemente, también se podría construir colonias orbitales. Aunque, de nuevo, hablamos de una idea que es técnicamente imposible hoy en día. No podemos pensar en construir, ni siquiera, algo como una Esfera de Bernal.

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Recreación artística del interior de una esfera de Bernal. Crédito: Rick Guidice – NASA Ames Research Center

Sin embargo, no es difícil imaginar las consecuencias que tendría una expansión así. La creación de un Spaceline, y la posterior creación de, por ejemplo, una esfera de Bernal, provocaría que el acceso al espacio cambiase radicalmente. Habría, sin lugar a dudas, un tráfico constante entre la Luna y la Tierra. Tanto con fines científicos (para llevar a cabo experimentos, o colocar satélites o telescopios, por ejemplo), como para poder realizar las tareas de mantenimiento necesarias en la colonia. Porque, probablemente, no podría ser independiente de la Tierra.

En cualquier caso, sea como fuere, Spaceline sirve para recordarnos que incluso un concepto, como el del ascensor espacial, que parece imposible, podría convertirse en una realidad en algún momento. Es cuestión de tiempo, aunque todavía hagan falta décadas, que tengamos un acceso al espacio lo suficientemente práctico, y seguro, como para pensar en llevar a cabo la construcción de un ascensor espacial. Y, cuando llegue ese momento, es muy posible que la Luna sea el lugar en el que llevarlo a cabo. Quizá algún día deje de ser solo una idea…

Estudio

El estudio es Z. Penoyre, E. Sandford; «The Spaceline: A Practical Space Elevator Alternative Achievable With Current Technology». Está disponible para su consultar en arXiv.

Referencias: Universe Today