El polo norte magnético de la Tierra se está moviendo cada vez más rápido. Así que es lógico preguntarse, ¿qué le pasará a las auroras por el movimiento del polo norte magnético? ¿Cómo cambiarán? ¿Las veremos en otro lugar del planeta? Un grupo de investigadores nos ofrece la respuesta sobre lo que debemos esperar…

El cambiante campo magnético de la Tierra

Al igual que otros planetas del Sistema Solar, la Tierra también tiene su propio campo magnético. Es el producto, principalmente, de su núcleo de hierro fundido. Así que podemos imaginar nuestro planeta como un gigantesco imán, que tiene un polo norte y sur magnéticos. Como quizá sepas, no están conectados a los polos geográficos. El campo magnético es muy importante. Nos protege de la radiación más dañina y, además, es la responsable de que se generen las espectaculares auroras que se pueden ver cerca de ambos polos magnéticos.

Qué le pasará a las auroras por el movimiento del polo
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Una aurora boreal. Crédito: Joshua Strang, United States Air Force

Desde hace un tiempo, sabemos que el polo norte magnético se está moviendo cada vez más rápido. En estos momentos recorre unos 50 kilómetros por año. No tardará mucho en llegar a Siberia. Pero queda una duda en el aire. ¿Qué le pasará a las auroras con el movimiento del polo magnético? ¿También se desplazarán en consecuencia? Un grupo de investigadores ha intentado encontrar la respuesta, y han publicado sus hallazgos en un estudio. El campo magnético de la Tierra es útil en más sentidos de los que parece.

Por ejemplo, durante siglos, los navegantes lo han usado para orientarse a la hora de viajar a lo largo y ancho del planeta. Algunos animales también son capaces de orientarse gracias al campo magnético. Y, por supuesto, como ya comentábamos, protege toda la vida de la Tierra. El campo magnético se extiende a cientos de miles de kilómetros del núcleo de nuestro planeta. Llega al espacio interplanetario y forma la magnetosfera. Es un escudo frente a la radiación solar y los rayos cósmicos. Literalmente, protege nuestra atmósfera.

El cambio de las auroras por el movimiento del polo norte magnético

Sin embargo, la magnetosfera no es un escudo perfecto. Parte de toda esa energía puede atravesarla. Cuando esto sucede, sigue el campo magnético en dirección a los polos. Y el resultado es una espectacular luz que podemos observar en el entorno. Las auroras polares (hay que recordar que también son visibles en el hemisferio sur, no solo el norte). Los polos no son estacionarios y, además, ni siquiera están conectados entre sí. El polo norte magnético, desde 1831, ha recorrido más de 2000 kilómetros, de Canadá al Océano Ártico.

La Aurora Boreal en Lofoten, Norte de Noruega Crédito: Stockshots - Visitnorway.com
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La Aurora Boreal en Lofoten, Norte de Noruega Crédito: Stockshots – Visitnorway.com

Ese movimiento ha sido lento hasta hace poco, moviéndose unos 9 kilómetros al año. Ahora, su velocidad ha subido hasta los 50 kilómetros. Mientras tanto, sin embargo, el polo sur se mueve con mucha más lentitud, a una velocidad de entre 10 y 15 kilómetros al año. Todo esto ha provocado dolores de cabeza tanto para científicos como para navegantes. Algunos modelos por ordenador intentan predecir dónde estará el polo norte magnético en el futuro y ya se han quedado desfasados. Ha sido necesario actualizarlos antes de lo esperado.

Las auroras suelen describir una forma ovalada alrededor del polo magnético. Por lo que parece lógico suponer que, si el polo norte magnético se mueve, también lo harán las auroras boreales. Podríamos esperar, por tanto, que pronto se puedan ver esas auroras principalmente en el norte de Siberia. En la actualidad son visibles en el norte de Europa, Canadá y Estados Unidos. Si se moviesen siguiendo el polo norte magnético, pasarían a ser visibles principalmente desde el norte de Rusia, y mucho más raras en Canadá y Estados Unidos.

El papel de los polos geomagnéticos

Sin embargo, parece que no hay motivos para la alarma en el hemisferio norte. Porque, según el estudio publicado por los investigadores, parece que no hay que esperar que las auroras cambien significativamente. Para llegar a esta conclusión, han desarrollado un modelo por ordenador basándose en datos de auroras, y del polo norte magnético, que se remontan hasta 1965. En él se muestra que las auroras no siguen el polo magnético. En su lugar, siguen el polo geomagnético, que son ligeramente diferentes a los polos magnéticos que conocemos.

La Aurora Boreal sobre Ersfjorden, en Kvaløya, Noruega. Crédito: Gaute Bruvik - visitnorway.com
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La Aurora Boreal sobre Ersfjorden, en Kvaløya, Noruega. Crédito: Gaute Bruvik – visitnorway.com

Los polos magnéticos indican los puntos, en la superficie de la Tierra, en los que una brújula marca directamente hacia abajo o arriba, verticalmente. Pero no están conectados entre sí. Es decir, si dibujamos una línea uniendo ambos polos, no tiene por qué pasar por el centro de la Tierra. Así que, para tener modelos que funcionen mejor, a lo largo del tiempo, los científicos sí suponen que la Tierra es como un imán en su centro. De forma que, en puntos opuestos, hay un polo que sí está conectado. Una línea que los una sí recorrería el centro de la Tierra.

Esos polos son los geomagnéticos. Es una versión mucho más fiable de los polos magnéticos. Una media de su movimiento, por decirlo así, para no tener que regirse únicamente por su movimiento errático. Los polos geomagnéticos también se mueven, pero lo hacen mucho más lentamente. Las auroras, según los investigadores, parece que siguen más o menos ese mismo patrón, el de los polos geomagnéticos. Así que las auroras polares no se están moviendo especialmente rápido. Parece que seguirán siendo visibles en su ubicación durante mucho tiempo.

Las auroras también cambiarán de lugar por el movimiento del polo norte magnético

Pero, tarde o temprano, los polos geomagnéticos también habrán cambiado de ubicación lo suficiente como para que las auroras también se muevan de lugar por el movimiento del polo. Sabemos que, a lo largo de la historia de la Tierra, los polos se han movido con cierta frecuencia. En ocasiones, llegan incluso a cambiar de lugar por completo, con el norte convirtiéndose en el polo sur y viceversa. Este tipo de giros magnéticos ocurren, de media, cada 450 000 años. La última vez fue hace 780 000 años, y eso hace pensar que la próxima vez podría estar cerca.

Las auroras parece que no se verán afectadas por el movimiento del polo norte magnético (por ahora).
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La Aurora Boreal sobre la montaña «Vågakallen» en Lofoten, Norte de Nóruega. Crédito: Stockshots – Visitnorway.com

Sin embargo, incluso si eso sucediese, estaríamos ante un proceso lento que tardaría mucho tiempo en completarse. No hay motivos para pensar que la vida pueda verse amenazada por un cambio así. A fin de cuentas, el último sucedió hace menos de un millón de años y, sin embargo, nuestro planeta lleva habitado miles de millones de años. A pesar de lo que puedan decir algunos catastrofistas, el cambio de los polos es un movimiento normal y no debemos preocuparnos. Tampoco hay señales de que vaya a comenzar de forma inminente.

Si bien es cierto que el movimiento del polo norte magnético, cada vez más rápido, invita a pensar que podríamos estar en los primeros pasos de ese proceso. Sea como fuere, las auroras no se verán afectadas significativamente por el movimiento del polo norte magnético. Al menos no por ahora. Así que, si esperabas poder verlas sin necesidad de viajar a otros lugares, vas a tener que armarte de paciencia. Los habitantes de las regiones cercanas a ambos polos seguirán disfrutando de un espectáculo único durante mucho tiempo…

Estudio

El estudio es N. Tsyganenko; «Secular Drift of the Auroral Ovals: How Fast Do They Actually Move?». Publicado el 4 de marzo en la revista Geophysical Research Letters. Puede consultarse en este enlace.

Referencias: The Conversation