La NASA quiere volver a poner un pie en la Luna en 2024 y, para ello, ha iniciado el programa Artemisa. Por delante, en los próximos años, la agencia estadounidense tendrá que hacer frente a retos muy complicados y ambiciosos…

El programa Artemisa, de vuelta a nuestro satélite

En mayo de 2019, la NASA anunció su próximo gran plan. Artemisa, un programa con el que quieren llevar astronautas a la Luna en 2024. Pero para conseguirlo, en tan solo cinco años, va a necesitar mucha ayuda. La agencia estadounidense no tiene el músculo financiero que exhibió durante el programa Apolo. En aquella época, llegó a recibir el 4 % del presupuesto total de Estados Unidos. En la actualidad, sin embargo, apenas tiene un 0,5 %. Es una cifra muy alejada de lo necesario para poder enfrentarse a una campaña de estas dimensiones.

Artemisa: el programa de la NASA para volver a la Luna en 2024
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La tripulación de Apolo 11, los primeros seres humanos en poner los pies en la Luna. Crédito: NASA

La agencia quiere volver a poner seres humanos en la superficie de nuestro satélite. En esta ocasión, en el polo sur. Para ello necesitará implicar a la industria privada. El programa está dividido en dos grandes fases. La primera es lograr que ese viaje tripulado sea una realidad para 2024. La segunda es tener una presencia humana estable hacia 2028. Para lograrlo, se utilizará el Portal de Espacio Profundo. Una estación espacial en la órbita lunar que servirá como paso intermedio. Permitirá viajar con más facilidad desde el espacio a la Luna.

Aunque, en un intento por agilizar la misión, es posible que no veamos este proyecto en ese plazo y que se retrase. Pero, si no hay cambios en los planes, se espera comenzar a lanzar los componentes de esta estación hacia 2022. En esta campaña, la agencia espera contar con diferentes socios tecnológicos y nuevas técnicas que ayuden a poder alcanzar esta meta. Si todo sigue lo establecido, Artemisa logrará que en 2024 haya un hombre y una mujer en la superficie de nuestro satélite. Será la séptima ocasión en la que suceda, y la primera desde 1972.

Un programa tan rápido como complejo

El nombre de la misión, Artemisa, es un homenaje muy directo al que, seguramente, es el mayor logro de la NASA. El programa Apolo. En la mitología griega, Artemisa era su hermana gemela. Para que llegue a buen puerto, los estadounidenses van a necesitar trabajar rápido y hacer frente a una tarea nada sencilla. Por ahora ya han lanzado una iniciativa que permitirá a las compañías, con las que trabajan, ofrecer sus servicios para llevar cargamento (tecnológico y científico) hasta la Luna. Esa simbiosis es inevitable.

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Imagen de la superficie lunar, tomada durante la misión Apolo 16. Crédito: NASA

Porque, con el presupuesto actual, la NASA no puede llevar a cabo esta tarea por sí sola. Necesitará la participación del sector privado para lograr que el ser humano regrese a nuestro satélite. Entre otras cosas porque uno de los grandes retos es entender, mucho mejor, las condiciones del espacio en comparación a la Tierra. En el caso de las misiones Apolo no era necesario. Eran estancias cortas lejos de nuestro planeta. Pero ahora se busca establecer una presencia permanente. Para lograrlo hay que entender a qué nos enfrentamos.

Las consecuencias de la estancia en el espacio, y en la Luna, durante períodos de tiempo muy prolongados todavía son un campo activo de estudio. De momento ya se han planteado diferentes experimentos y proyectos para estudiar y comprender cómo se comporta el cuerpo humano. Desde cómo se comporta nuestro sistema inmune en un entorno de microgravedad a cómo se ve afectada la capacidad cerebral por el estés y la dificultad para descansar en un entorno tan diferente. Todo esto servirá también para Marte.

Nuevas tecnologías y aterrizaje en la Luna

Harán falta muchos avances para lograr que haya una presencia humana permanente. Así que la NASA ya ha aprobado diferentes iniciativas para explorar el desarrollo de tecnologías en la exploración y en las operaciones en el espacio. Muchas de ellas tienen un impacto directo en Artemisa, así como en futuras misiones de exploración. Como, por ejemplo, el desarrollo de paneles solares, en forma de persiana, que se puedan usar como superficie para recolectar energía tanto en la Luna como en Marte. Solo por poner un ejemplo.

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Concepto artístico del Portal de Espacio Profundo. Crédito: NASA

También están trabajando en conseguir que los astronautas lleguen a la superficie de la Luna, y regresen, a través de un sistema de aterrizaje de múltiples fases. Su viaje comenzaría en el Portal de Espacio Profundo, viajando hasta la órbita lunar en una pequeña nave. Desde allí, en otra nave, descenderían a la superficie. Mientras que otra nave sería la encargada de devolverlos a la estación. Estos sistemas, además, deberían ser reutilizables a través del repostaje. Ya hay más de una decena de compañías trabajando en estas ideas.

No solo eso, ya están construyendo los primeros prototipos de ese futuro sistema de aterrizaje y despegue de seres humanos. El Portal de Espacio Profundo también necesitará su propio desarrollo y, como es lógico suponer, también se está trabajando ya en los primeros elementos que se lanzarán al espacio. El primer elemento es, en realidad, una nave en sí misma. Se impulsará a través de la energía solar, pero tendrá hasta tres veces más potencia que los modelos actuales. Ese módulo permitirá establecer comunicaciones con otras herramientas.

Artemisa ofrece un panorama muy diferente para la década de 2030

Poniendo la vista en el futuro, Artemisa invita a pensar en una relación con la Luna muy diferente en la década de 2030. El Portal de Espacio Profundo podrá comunicarse tanto como seres humanos como róvers y otros instrumentos en la superficie de la Luna. Su primer elemento, si se cumplen los plazos previstos, debería lanzarse como muy tarde en diciembre de 2022. De no cumplirse esta fecha, parece lógico suponer que el objetivo de 2028 se iría al traste. Y, la verdad sea dicha, son plazos muy cortos para lo habitual en este sector.

El programa Artemisa busca establecer presencia humana de forma permanente en la Luna.
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Concepto artístico de una base lunar. Crédito: Science Photo Library

En los próximos años, también, veremos las propuestas de módulos lunares de las diferentes empresas privadas. Se encargarán de llevar cargamento tecnológico y científico a la superficie de la Luna. A su vez, servirán como experimento para perfeccionar las operaciones y desarrollar módulos lunares que sean más eficientes. En definitiva, Artemisa es un programa mucho más grande que Apolo, que persigue un objetivo todavía más ambicioso. Esta vez no se trata de poner los pies en la Luna durante unas horas y regresar.

La agencia estadounidense quiere ir para quedarse. No solo eso, quiere que el Portal de Espacio Profundo sirva, también, como plataforma lanzadera para poder explorar Marte. Pero en el aire queda la incógnita más grande de todas. ¿Es posible llevar a cabo toda esta misión en tan solo 9 años? 5 años para llevar a un ser humano a la Luna es muy ambicioso. Es cierto que el sector aeroespacial es muy diferente ahora al de la década de los 60. Pero los objetivos que se tienen en mente, los siguientes pasos de la exploración humana en el espacio, son también más grandes…

Referencias: NASA